
| Nino es una de las grandes revelaciones del nuevo cine francés: una ópera prima delicada, luminosa y profundamente humana, premiada en Cannes y en los César, entre otros. Lejos del melodrama, Pauline Loquès construye un retrato íntimo sobre la vulnerabilidad, la amistad, el miedo y la necesidad de volver a conectar con el mundo. |
La ópera prima de Pauline Loquès cayó como un torbellino de emociones durante la pasada edición del Festival de Cannes, donde se presentó en la Semana de la Crítica coronando a su protagonista, Théodore Pellerín (Becoming Karl Lagerfeld, SOLO), con el prestigioso premio ‘Estrella en Ascenso’. En su largo recorrido por festivales, Loquès también ha logrado conquistar al público con una historia luminosa y profunda, dejando huella en citas como el Festival de Cine de Toronto, donde tuvo su premiere mundial, entre muchos otros. En España antes del que será su estreno comercial, el 26 de junio de la mano de Surtsey Films, también ha pasado por las secciones «radar» de Seminci y el D’A de Barcelona.
Una de las películas más aclamadas en Francia, fue el centro de atención de los últimos Premios César, llevándose el galardón a Mejor Ópera Prima y a Mejor Actor Revelación, para un Pellerín cuya actuación han descrito como «fascinante, memorable y llena de gracia natural«.
Lo dice la crítica, este film retrata con «sutileza, delicadeza y ternura» una situación compleja: la gestión de un duro diagnóstico médico de una persona de tan solo 28 años. Una historia que nace de la intimidad de la autora, que se enfrentó a la enfermedad de uno de sus seres queridos. «Se llamaba Romain y la película está dedicada a él -confiesa-. Empecé a escribir para recuperar la esperanza. El personaje de Nino surgió por casualidad en mi mente, un poco como un encuentro en una esquina. Como si me hubiera cruzado con ese joven de ropa holgada, de habla vacilante, sobre el que se abate la enfermedad. Él me mostró el camino de lo que iba a vivir. Escribí sobre la marcha, siguiendo su deambular de forma muy instintiva». Pero Loqués tenía muy claro que en esta película había que impregnar ese encuentro de esperanza a través de un viaje introspectivo y emocional positivo: «quería salvar a mi personaje y ver si Nino podía sacar provecho de ello en su vida, si podía avanzar hacia más luz».
Loqués se centra por eso en los días previos a la gran prueba vital de un joven en shock: «Este periodo me interesa porque se ha representado poco. Hemos visto películas que narran la lucha contra una enfermedad, pero no tanto esos días de espera. Me gusta mucho la banalidad de lo cotidiano, lo anodino, y tenía ganas de explorar ese «tiempo muerto». Entre esos dos acontecimientos importantes, el diagnóstico y el inicio del tratamiento, hay muchos días y noches que vivir… ¿cómo atravesarlos? Como escribí la historia siguiéndole, me gustaba la idea de estar casi en tiempo real con él. También es una forma de cuestionar el presente, en el que nos cuesta tanto invertir por estar tan perdidos en los remordimientos y las proyecciones. Es muy humano ser nostálgico o estar lleno de deseos; es raro sentirse bien donde uno está y conformarse con ello».

SINOPSIS
En tres días Nino tendrá que enfrentarse a una gran prueba. Hasta entonces, los médicos le han encomendado dos misiones. Dos imperativos que llevarán al joven al explorar las calles de París, impulsándolo a reconciliarse con los demás y consigo mismo.

LA PRENSA HA DICHO
«Un trayecto íntimo, cálido y con su punto de humor sobre un joven inseguro que abraza la vida cuando siente que puede perderla»
Caimán
«Un soplo de aire fresco»
The Hollywood Reporter
«Loquès pone su propia impronta en una historia universal, revelando un toque ligero mientras teje sutilmente asuntos de vida y muerte»
Screen Daily
«Un debut conmovedor que brilla por su sutileza y por la interpretación fascinante de Théodore Pellerin»
Variety
“Théodore Pellerin ofrece una actuación llena de gracia natural”
Cineuropa
“Una actuación memorable”.
GQ
“Una ópera prima delicada y sutil sobre la sensación de ser un impostor”
So Film
“Escrita y dirigida con infinita delicadeza por Pauline Loquès, Nino ofrece una mirada sumamente tierna a un tema complejo”.
Le Parisien






