
Testigo del tiempo
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por J.C. Malone
Los grandes desafíos producen grandes hombres que capturan la imaginación colectiva, generalmente con mensajes potentes, encapsulados en breves y significativas consignas que logran seducir a las masas.
En 1864, antes de terminar la Guerra Civil estadounidense, Abrahan Lincoln buscaba la reelección, advirtió que no debían “cambiar de caballo cuando se está vadeando un río”. Funcionó, lo reeligieron.
Cuando Joaquín Balaguer buscaba su reelección en 1970, cinco años después de terminado el intento de Guerra Civil de 1965 usó la misma consigna, funcionó, lo reeligieron.A Balaguer le favoreció la perenne fragmentación del extinto Partido Revolucionario Dominicano (PRD), porque no tenía sentido cambiar de caballo por uno dividido en múltiples facciones. El PRD resucitó como Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la misma herencia epigenética de la división lo amenaza.
Eso, sumado a las turbulencias económicas y políticas mundiales, que para el 2028 pueden estar mucho peores, favorecerá que el presidente Luis Abinader enarbole el mismo discurso. Para el PRM retener el poder después de 2028, Abinader será su mejor opción; según las encuestas, mantiene una alta popularidad y mucha experiencia de Estado.
Ese es el discurso latente de la última encuesta, todo anda muy mal, pero la popularidad de Abinader, el jefe de todo, extrañamente, anda “muy bien”. Y, como Balaguer, de seguro Abinader “se sacrificará”, porque el país “lo necesita, en estos momentos tan difíciles”. Él no tiene “ambiciones personales”; lo “demostró” cuando le puso el “candado antirreeleccionista” a la Constitución, la “privatizó”. Desde que los antiguos egipcios inventaron el candado, quien lo pone guarda las llaves, solo él puede abrirlo.
Dicen que el Tribunal Constitucional tiene una sentencia lista para declarar la inconstitucionalidad del “candado”, porque viola el “derecho fundamental” de Abinader de elegir y ser elegido. También le permitiría postularse al expresidente Danilo Medina, debilitando al expresidente Leonel Fernández, fortaleciendo las posibilidades de Abinader.
Lincoln y Balaguer aprovecharon guerras civiles para reelegirse, en 2028, Abinader intentará convencernos de no “cambiar de caballo, cruzando el turbulento río de una seria crisis mundial”.







