
El Gobierno quiere superar este «enorme esfuerzo» a menos de una semana de arribar a Ankara
Menos de una semana para que la OTAN pase revista a sus miembros con el gasto en Defensa. La marca final debe ser superior al 2% del PIB. Uno de los países más avanzados es Polonia que se acerca al 5%, objetivo marcado antes de finalizar la década. Lo cierto es que España ha aumentado su implicación para superar el examen en Ankara.
Siguiendo la línea marcada, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha anunciado que se destinarán 1.400 millones de euros a los Programas Especiales de Modernización (PEM) antes de que acabe el año. Esta nueva modificación afectará «al menos» a 15 elementos para reforzar las capacidad de las Fuerzas Armadas frente a las exigencias de la Administración Trump.
En este sentido, Valcarce ha explicado que los proyectos apuestan por la defensa antiaérea, la industria de los misiles o la modernización de sistemas navales y aeronáuticos. Respecto a la presión de EEUU, España necesita alrededor de 34.000 millones de euros. Lo cierto es que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, coló las armas de doble uso como una posibilidad para diversificar el destino final. Una parte de la inversión se ha destinado a vías ferroviarias que pertenecen a la partida de Transportes y Movilidad Sostenible.

Para cumplir con este «enorme esfuerzo», Valcarce ha detallado que el Ministerio trabaja en dar continuidad a los programas aprobados en 2025 con inversiones comprometidas y materializar el Plan Anual de Contratación 2026 con contratos por valor de 10.000 millones de euros.
Los objetivos de la OTAN en Ankara
Ante un tablero político que se mueve a un ritmo vertiginoso, los miembros buscarán dibujar una nueva OTAN frente a las amenazas que se replican. Centrados en los recursos y las limitaciones, los desafíos se resumen en recortar la dependencia de la Administración Trump y valorar las relaciones con China.
En este sentido, el ‘Viejo Continente’ ya ha valorado promover el Ejército de Europa. Cierto es que por el momento la dependencia de EEUU sigue siendo excesiva.
Fuente: La Razón






