
Zelenski reclama a sus socios defensas antiaéreas tras un bombardeo que dejó una veintena de muertos en la capital
Al menos 25 personas murieron y unas 90 resultaron heridas en un nuevo y masivo ataque aéreo ruso centrado en Kiev durante la noche. Casi 500 drones de largo alcance y 74 misiles de diferentes tipos, incluidos 4 misiles antibuque Zircon y 34 misiles balísticos, fueron lanzados simultáneamente contra la capital ucraniana desde varias direcciones en un intento de saturar las defensas antiaéreas.
La mayoría fueron interceptados: 48 misiles y 476 drones. Sin embargo, 25 misiles balísticos y 12 drones impactaron en 33 puntos diferentes, mientras que fragmentos cayeron en otros 18 lugares, provocando la destrucción de edificios residenciales, infraestructuras y múltiples incendios. Al menos 20 bloques de viviendas sufrieron daños graves. Un edificio de nueve plantas se derrumbó por completo, sepultando a sus residentes. Algunas víctimas fallecieron en sus casas particulares.
Más de 52.000 personas buscaron refugio en las estaciones de metro de Kiev, algunas de las más profundas de Europa. Otros se escondieron en aparcamientos subterráneos y sótanos, mientras muchos permanecieron en sus hogares, rezando para que pasara lo peor.
«Es imposible llegar a un refugio con mi madre frágil, tres gatos y nuestro perro anciano», contó a LA RAZÓN la ecologista Natalia Vyshevska tras sobrevivir la noche de terror. «En una ocasión nuestra casa resultó dañada, pero esta noche nos salvamos de lo peor. Aunque nos decimos que ya estamos acostumbrados a noches así, el daño psicológico nos está pasando factura a todos», subrayó. Los bomberos trabajaron para apagar los incendios y rescatar supervivientes a pesar del alto riesgo de nuevos ataques rusos sobre los mismos lugares, una táctica que ya ha causado decenas de muertos entre los rescatistas. Algunos impactos se produjeron cerca de estaciones de metro, hiriendo a quienes huían hacia los refugios.

También resultaron dañados numerosos comercios e instituciones. Un almacén de uno de los mayores distribuidores de libros del país fue destruido, con la pérdida de 800.000 volúmenes. El edificio de la Kyiv School of Economics sufrió daños, aunque las clases continuaron mientras se reparaban las ventanas rotas, según informó su rector, Timofi Milovanov.
Aunque Moscú insiste en que sus ataques se dirigen contra infraestructuras militares, los bombardeos mortales sobre ciudades densamente pobladas forman parte de una estrategia de terror destinada a quebrar la moral de los ucranianos y su resistencia. Para Rusia, que ha sido golpeada por los cada vez más efectivos ataques ucranianos contra su infraestructura petrolera, esta ofensiva también responde a las voces más radicales dentro del país que exigen a Moscú desatar el mayor terror posible.
«El suministro de defensas antiaéreas a Ucrania es una prioridad absoluta y un asunto crítico», subrayó el presidente Volodímir Zelenski, quien volvió a pedir a Estados Unidos que permita a Ucrania y a sus socios europeos producir munición de defensa aérea, un material que sigue siendo escaso a pesar de los años de guerra.
«Si los socios hubieran entregado a tiempo lo que prometieron, creo que podríamos haber salvado más hogares y, francamente, más personas», añadió Zelenski, quien interrumpió su visita a Irlanda el miércoles ante las alertas del inminente ataque y visitó este jueves el edificio destruido donde continuaban las labores de búsqueda de supervivientes. El ataque también dañó la residencia de diplomáticos de la UE, que resultaron ilesos. La embajadora Katarina Maternova lo describió como «el verdadero infierno».
La jefa de la diplomacia europea, Caja Kallas, anunció que la UE estudiará nuevas sanciones para debilitar la capacidad de Rusia de continuar la guerra. «Las meras condenas verbales no detendrán los ataques contra Kiev. Solo un apoyo militar sostenido a Ucrania y una mayor presión sobre Moscú pueden hacerlo», enfatizó Kallas. «Cuanto más ataque Moscú a civiles, más sanciones deberán imponerse. Seguiremos elevando el coste hasta que Rusia entienda que no puede ganar», explicó.
El Ejército ucraniano confirmó un ataque por la noche contra la refinería de Kstovo, propiedad del gigante energético Lukoil y una de las cinco mayores de Rusia, y contra otras infraestructuras militares clave en territorio ruso y en zonas ocupadas.
Fuente: La Razón







