
Con 43 años y una sólida reputación entre las tropas, el nuevo comandante afronta el reto de modernizar las Fuerzas Armadas y aliviar la crisis abierta en la cúpula militar
Rl nombramiento del general de 43 años Mijailo Drapati como nuevo comandante del Ejército ucraniano infunde esperanza de modernización y contribuye a rebajar las tensiones generadas por el inesperado cese, ordenado por el presidente Volodimir Zelenski, del reformista ministro de Defensa Mijaílo Fédorov tras su conflicto con el general Oleksandr Sirski.
«Mijailo Drapati es un hombre al que muchos soldados consideran el mejor candidato para este puesto», reaccionó uno de los líderes de las protestas que se prolongaron durante seis días, el veterano de guerra Dmytro Koziatynski, al anuncio de Zelenski del cambio en la cúpula militar. No es ninguna sorpresa. Uno de los oficiales más brillantes, Drapati reúne numerosas cualidades que le permiten ganarse el respeto tanto entre los militares como entre los civiles.
Oficial de carrera, Drapati ha participado en la defensa desde el comienzo de la intervención rusa en el Donbás en 2014, cuando su unidad ayudó a frustrar los planes de captura de Mariúpol. Ese mismo año, logró poner a salvo 260 soldados tras el cerco ruso a las tropas ucranianas en otra zona de la región oriental. Más tarde, recibió la mejor formación de mando militar en Ucrania y se graduó como el alumno más destacado de la Universidad de Defensa Nacional en 2021.
Ha sido apodado por sus compañeros como «bombero»
Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Drapati ha comandado la defensa en los sectores más peligrosos del frente, lo que le ha valido el apodo de «bombero» por su capacidad para encontrar soluciones incluso en las situaciones más desesperadas. En 2022, sus fuerzas detuvieron el intento ruso de tomar la ciudad natal de Zelenski, Krivi Rig, y después participaron en la reconquista del centro regional de Jersón. En 2024, frenó la ofensiva rusa en la región de Járkov tras la inesperada incursión transfronteriza.
Los últimos acontecimientos han sacado a la luz otra cualidad importante para el ejército ucraniano, que, a pesar de un progreso notable, todavía arrastra problemas derivados de la escasa financiación, la corrupción y la falta de iniciativa sufridos en los años posteriores al colapso de la Unión Soviética. Al frente de diversas unidades del Ejército y de las Fuerzas Terrestres, Drapatí ha impulsado la modernización de las estructuras militares. En especial, ha insistido en eliminar los informes falsos o edulcorados, demostrando que la verdad sobre la situación en el frente no se castiga, sino que se analiza y corrige.
«El mando está pasando gradualmente de una cultura del miedo a una cultura de la responsabilidad. Las decisiones ya no se toman por estatus o lealtad, sino basadas en análisis, resultados y respeto al subordinado», señaló. Tras un ataque ruso contra un centro de entrenamiento, que causó 12 muertos y 60 heridos en junio de 2025, Drapatí asumió su responsabilidad y presentó su dimisión –un gesto infrecuente– al tiempo que denunció la resistencia del «sistema». A pesar de sus tensiones con Sirski, permaneció entre los altos mandos por decisión expresa de Zelenski.
Apoyó públicamente a Fédorov
Tras el cese de Mijaílo Fédorov como ministro de Defensa, Drapati fue uno de los pocos oficiales que lo apoyaron públicamente y recalcó la necesidad de cambios profundos en el Ejército. «Con la llegada de un nuevo equipo al Ministerio de Defensa, hubo un intento real de cambiar las reglas por las que había vivido el sistema militar durante años… Un comandante no tiene derecho a guardar silencio ante los problemas, especialmente cuando su coste se mide en oportunidades perdidas, tiempo y vidas humanas», subrayó hace una semana.
El nombramiento de Drapati da un respiro a Kiev tras meses de crecientes tensiones por la impopular movilización obligatoria. Reformar este proceso –que ha provocado numerosos enfrentamientos públicos entre reclutadores y evasores– será uno de los principales retos que deberá afrontar junto al Ministerio de Defensa.
En teoría, un sistema de mando más justo y transparente podría hacer el servicio militar menos temible para los reclutas. Sin embargo, no hay soluciones fáciles en un país que lleva casi cuatro años y medio defendiendo su existencia frente a un enemigo mucho más poderoso y donde la mayoría de los voluntarios ya se han
incorporado al Ejército.
Buscará unidad con el ministro de Defensa
Tampoco está claro si la destitución de Sirski abrirá el camino a las reformas iniciadas por Fedorov y que algunos generales se resisten a aceptar. Drapati ha prometido buscar la unidad con el ministro interino de Defensa, el experimentado comandante de fuerzas especiales Yevguen Jmara. «Tenemos un trabajo difícil por delante, por lo que trabajamos sin hacer grandes promesas», declaró Drapati, quien añadió que se centrará en continuar e intensificar las operaciones ofensivas, planificar nuevas acciones detrás de las líneas enemigas y desarrollar el Ejército y sus tecnologías.
Sin embargo, para muchos, para que quede claro el compromiso con las reformas, Zelenski debería devolver a Mijailo Fédorov a su cargo y permitirle trabajar junto a Drapati. «Esto es una bocanada de aire fresco y da una nueva esperanza en la lucha de los hombres libres por la libertad y la justicia!, ha reaccionado Fedorov al nombramiento de Drapati. No obstante, el futuro de Fédorov sigue siendo incierto, ya que las conversaciones con Zelenski no han dado resultados tangibles y las protestas de sus partidarios podrían reanudarse ya este viernes.
Fuente: La Razón







