
Downing Street cierra la puerta a cualquier cambio sobre la soberanía del archipiélago mientras las petroleras mantienen sus planes para explotar el yacimiento de Sea Lion
Londres respondió este viernes con contundencia al nuevo desafío argentino sobre las Malvinas. posición de Reino Unido es inquebrantable», aseguró Downing Street, dejando claro que el Gobierno de Andy Burnham no contempla ningún cambio sobre la soberanía del archipiélago. El primer ministro, añadió su portavoz, «apoya plenamente el deseo de los isleños de continuar siendo un territorio británico de ultramar».
La respuesta se produjo de forma coordinada desde las principales carteras del Gobierno. El ministro de Exteriores, Ed Miliband, aseguró que Reino Unido defenderá «con firmeza» el principio de autodeterminación y recordó que las islas seguirán siendo británicas mientras esa sea «la posición abrumadoramente mayoritaria de los isleños». En el referéndum celebrado en 2013, el 99,8% votó a favor de mantener el actual estatus y únicamente tres personas se pronunciaron en contra.
Más contundente todavía fue el ministro de Defensa, Wes Streeting, que calificó el compromiso británico con las Malvinas de «absoluto e inquebrantable». Y trató de rebajar el alcance de la ofensiva de Buenos Aires al asegurar que las últimas declaraciones de Milei «dicen más sobre la política interna de Argentina que sobre las islas Malvinas».
Downing Street tampoco parece dispuesto a ceder ante la amenaza de sanciones contra las petroleras. El Gobierno británico sostiene que el derecho de autodeterminación de los isleños «se extiende al derecho a explotar sus propios recursos naturales» y recuerda que no es la primera vez que Argentina amenaza con medidas económicas.
El yacimiento de Sea Lion
Por ahora, tampoco las empresas implicadas tienen intención de modificar sus planes. La británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum confirmaron ayer con un comunicado conjunto que mantienen el calendario para desarrollar Sea Lion, el gran yacimiento situado a unos 210 kilómetros de las islas. Las compañías aseguran que disponen de licencias válidas concedidas por el Gobierno de las Malvinas y cuentan con «el pleno respaldo del Gobierno británico».
Sea Lion alberga unos 1.700 millones de barriles de petróleo y el objetivo continúa siendo extraer el primer crudo en 2028. Pese a la presión argentina, las compañías aseguran que sus planes siguen adelante.

El desafío llega en un momento delicado para la relación entre Londres y Washington. Burnham apenas lleva seis semanas en Downing Street y todavía está construyendo su relación con Donald Trump, con quien ya mantiene una importante discrepancia por la negativa británica a participar en las operaciones ofensivas de Estados Unidos contra Irán. El primer ministro ha advertido desde su llegada al poder que no dudará en discrepar públicamente con el presidente estadounidense cuando considere que los intereses británicos están en juego.
Las Malvinas abren ahora un segundo frente mucho más sensible para Londres. Trump ha vinculado explícitamente su posible revisión de la posición estadounidense sobre el archipiélago con la falta de apoyo británico en Irán, convirtiendo una cuestión de soberanía que Reino Unido considera cerrada en otra herramienta de presión sobre su aliado.
FUENTE: La Razón






