
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor.
Por Miguel Solano
En forma decente conseguir la devolución de un libro es una fiesta mortal.
Diógenes Pina se tomó la delicadeza de llevarme, a la Tertulia del Bella Vista Mall, su enorme trabajo narrativo, Jet Set: la fiesta mortal.
Ocurrió el 8/5/26. Ese día estaba con nosotros el periodista y escritor Robert Veras. Yo aproveché y le entregué mí ejemplar para que hiciera un trabajo, que hizo con esmero y sabiduría.
Ahora terminé de leer La Fiesta Mortal. Diógenes Pina toma como personaje madre de su obra a la doctora Ana María Ramírez. Y narra el dolor que significó quedar entre los escombros, ser rescatada en pedazos y ser reconstruida. Ese personaje encarna todo el dolor sufrido por los vivos y los muertos.
Un dato curioso que aparece en el expediente acusatorio es que en La Fiesta Mortal murieron, juntos,más millonarios que en ningún otro acontecimiento de la historia quisqueyana. Y ninguno de los multimillonarios afectados por la muerte de sus familiares reclamó justicia.
SOLANO de San Miguel, sintiendo lo que sintió Ana María digo que no hay forma de cómo hacer justicia. Creo que nuestros multimillonarios creen que su Dios se la tenía reservada y los castigó con premeditación y alevosía.
Si Uno toma a ese señor, que como diría mi tocayo, —«cuyo nombre me niego a pronunciar»-, y lo corta en 60 mil pedazos, manteniéndolo vivo, y le pega fuego a cada pedazo, y él ve cómo se queman y sufren el fuego, aún así no se habrá hecho justicia.
La única justicia posible es que cada dominicano lea Jet Set: la fiesta mortal y tenga en su memoria, para siempre, los detalles de esa tragedia.
Yo ya los tengo, yo ya hice justicia.






