
El líder ruso se estaría organizando para intensificar su guerra hibrida contra Europa
Francia, Polonia, Alemania, Reino Unido y Suiza, entre otros países, ya se preparan para un posible recrudecimiento de los ataques de Rusia a los estados que apoyan a Ucrania en su defensa ante las tropas de Putin. Y es que después de que en las últimas semanas se hayan multiplicado los incidentes con drones no identificados sobre territorio europeo con episodios en Alemania, Dinamarca y Lituania, los líderes europeos temen por la seguridad de sus infraestructuras críticas y han comenzado a tomar medidas.
En España, la directora de Seguridad Nacional, la general Loreto Gutiérrez Hurtado, ha recordado este jueves que su departamento ya ha iniciado los trabajos para elaborar una nueva Estrategia de Seguridad Nacional a la luz de la «transformación» del mundo ante la amenaza de la guerra híbrida.
Piden hacer acopio de alimentos y agua
Otros países de Europa han sido más precisos en sus tácticas ante un previsible ataque de Rusia. Así, según BRICS News, citando a la BBC, el gobierno del Reino Unido habría instado a los hogares a comenzar a almacenar comida enlata y agua potable para tres días ante una posible guerra con Rusia y ciberataques.
En este sentido, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, también ha lanzado la alerta por los ataques rusos de la últimas semanas, por lo que ha pedido al Gobierno que elabore un plan para proteger sus infraestructuras críticas, así como los emplazamientos más sensibles de la base industrial y tecnológica de defensa franceses.
Suiza se blinda
Por su parte, el Consejo Federal de Suiza ha adoptado la Estrategia de Política de Seguridad 2026 basado en tres prioridades teniendo en cuenta tanto los recursos civiles como militares.
Así, va a fortalecer la resiliencia del Estado, la economía y la sociedad para educir las vulnerabilidades y las dependencias críticas. Además, se van a mejorar las capacidades de resistencia y protección para que los civiles, las instituciones y las infraestructuras críticas estén mejor protegidos contra las amenazas y los peligros, y los ataques puedan ser repelidos con mayor eficacia.
Por último se van a reforzar las capacidades de defensa para que Suiza pueda contrarrestar eficazmente un ataque armado.
También el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha anunciado que tras los recientes ataques rusos en territorio ucraniano muy cerca de la frontera polaca se dispone a reforzar la seguridad ante lo que calificó de «escalada» por parte de Moscú.
«Tenemos que ser conscientes de que, a partir de hoy, procederemos de una manera muy reforzada, porque lo que sabemos y lo que esperamos es que las próximas semanas y meses sean un periodo de acción intensificada por Rusia», dijo en una rueda de prensa en Varsovia con ministros y representantes de los cuerpos de seguridad, en declaraciones recogidas por la agencia PAP.
«No podemos excluir que esta escalada afecte a nuestro territorio», advirtió, después de que drones de ataque rusos impactaran a pocos kilómetros de la frontera polaca en un tren de pasajeros que circulaba hacia Varsovia, sin causar heridos, y en una gasolinera cercana al paso fronterizo de Dorohusk-Jagodzin, que tuvo que ser evacuado.
Desde el Parlamento Europeo también se ha alertado de la amenaza híbrida rusa contra los europeos y, según la alta representante Kaja Kallas «Putin no se detendrá a menos que alguien lo detenga».
Guerra híbrida
El servicio de estudios del Congreso de Estados Unidos publicó el pasado 11 de agosto un informe sobre la actividad híbrida rusa en Europa que recoge las dos series disponibles: los ataques atribuidos a Moscú se cuadruplicaron entre 2023 y 2024, y un recuento independiente ha documentado al menos 151 incidentes entre febrero de 2022 y marzo de 2026. Se trata de sabotajes de infraestructuras, incendios provocados, asesinatos y tentativas de asesinato, violaciones del espacio aéreo, interferencias del sistema de posicionamiento global, ciberataques contra hospitales y redes eléctricas, financiación opaca de partidos, injerencia electoral y coacción migratoria.
FUENTE: La Razón





