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Por Franklin Domínguez Cruz
50 jóvenes silenciados, a quienes el sistema les negó el derecho de vivir en una sociedad justa y equitativa para todos sus conciudadanos.
50 jóvenes, quienes muchos de ellos pudieron ser hoy día brillantes profesionales, pero el sistema negó el derecho a la vida.
50 jóvenes que salieron a delinquir, quién sabe por cuáles motivos, lo cierto es que perdieron la vida producto del gatillo alegre de los mal llamados intercambios de disparos, algunos de ellos, bien conocidos por ciertos personajes del sistema
Hay que invertir en la gente, crear alternativa educacional, fomentar puestos de trabajo en los sectores marginados, facilitar la recreación y sacar a la juventud del ocio y los vicios, como lo anhelaba el Dr. José Francisco Peña Gómez y sobre todo; incentivar a los hombres del campo, pero ya es tarde por se permitió que estos jóvenes cayeran en el bajo mundo, para luego ser víctimas, quizás de uno de los de ellos, pero esta vez con uniformes y un sello oficial
Todo parece, que la justicia en la República Dominicana se aplica a punta de cañón y no ante los tribunales.
Tal vez todos somos culpables: Los padres de familia por no educar correctamente a sus hijos y el sistema por no dar la oportunidad de que estos recibiesen una educación adecuada para ser gente de bien.
Un país donde el presupuesto se esfuma en la corrupción ante que educar a sus hijos, llámese esto, sistema sin importar color ni bandería política
Aquí están los primeros 50 Jóvenes, puesto en 29 por la policía Nacional PN., en estos últimos días las consecuencias ante el «Tribunal de la Haya» con estos crímenes le costará mucho en la historia dominicana a los criminales no importa las consecuencias en que han fallecido, sin mayores obstáculos que un disparo.






