
El Ejército yemení bombardea la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Saná para evitar que un avión iraní tocase tierra. Es la prueba de que cualquier chispa puede reactivar este conflicto latente
En las últimas semanas, las tensiones entre los rebeldes chiíes hutíes del Yemen (alineados con Irán) y el Gobierno yemení reconocido internacionalmente (respaldado por Arabia Saudí) han vuelto a emerger hasta estallar este lunes con el bombardeo contra el aeropuerto de la capital para impedir el aterrizaje de un avión iraní.
Pese a que el conflicto, que comenzó a finales de 2014 cuando los hutíes tomaron Saná y obligaron al Ejecutivo a exiliarse, permanece estancado desde el 2022, el intercambio de mensajes y acciones en el terreno hacen temer que la guerra en uno de los países más pobres del mundo se reactive.
Estas son las claves, recopiladas por la agencia Efe, de por qué esta larga y cruenta guerra vuelve a estar en el punto de mira, y cuyos desarrollos se debatirán mañana, martes, en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU.
Por un avión iraní
Los hutíes, conocidos oficialmente como Ansar Allah (Partidarios de Dios, en árabe), son una organización política y militar islamista en el Yemen que forma parte del Eje de la Resistencia, liderada por Irán.
De ahí la importancia de que una delegación hutí acudiese a Teherán para el funeral del asesinado ayatolá Alí Jameneí, el que fuera el líder supremo de Irán muerto el primer día de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, el pasado 28 de febrero.

Pero este viaje, realizado la semana pasada con un avión iraní de Mahan Air desde Saná a Teherán, provocó la ira del Gobierno yemení reconocido internacionalmente y de la coalición militar liderada por Arabia Saudí, que controla el espacio aéreo del país dividido.
Ambas partes prometieron desde fletar un avión de la compañía nacional para volver de Teherán a Saná hasta responder en caso de que rechazaran esa oferta.
Y eso es lo que ocurrió hoy, que el Ejército yemení, tras una nueva advertencia, bombardeó la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Saná para evitar que el avión iraní tocase tierra.
Sin embargo, este se desvió y acabó aterrizando en el aeropuerto de la ciudad de Al Hudeida, urbe controlada por los insurgentes y situada a orillas del mar Rojo.
Este aterrizaje marca el primer vuelo al aeropuerto de Al Hudeida, también controlado por los hutíes, desde 2015.
Ahora, el Gobierno yemení responsabiliza plenamente a Irán de permitir que se continúen con estas prácticas en el aeropuerto de Saná, que se ha convertido en el centro de las tensiones.
Ante esto, el enviado especial de Naciones Unidades para el Yemen, Hans Grundberg, instó a las partes yemeníes a que reduzcan la escalada para evitar un «nuevo ciclo de violencia» en el país.
Hizo un llamamiento «a las entablar diálogo negociaciones bajo los auspicios de la ONU para encontrar una manera de avanzar que preserve la relativa calma que el Yemen ha experimentado desde 2022 y avance hacia un fin sostenible del conflicto».
Un canje de prisioneros paralizado
Pese a que Arabia Saudí ha querido en los últimos años acabar con este conflicto, en el que la nación intervino en 2015 a favor del Gobierno yemení provocando miles de muertos, esta conexión aérea entre Saná y Teherán afectaría a los acuerdos que acompañaron la reapertura del aeropuerto de Saná.
También, uno de los pactos alcanzados con el Acuerdo de Estocolmo, de 2018, firmado bajo los auspicios de las Naciones Unidas, es el intercambio de prisioneros y detenidos entre las dos partes del conflicto.
De hecho, estaba previsto que comenzase uno el pasado sábado con más de 1.600 prisioneros y detenidos, el que sería el mayor canje en el conflicto. Pero la operación se detuvo con las acusaciones mutuas del Gobierno y los hutíes de retrasarlo.
El acuerdo, además, exige la organización de operaciones sobre el terreno y un puente aéreo bajo la supervisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Tensiones geopolíticas
Los hutíes apuestan por seguir presionando con lanzar de nuevo ataques hacia la navegación en el mar Rojo, tras causar grandes estragos tras el inicio de la guerra en la Franja Gaza para obtener un mayor reconocimiento de su autoridad.
Todo esto ha llevado a que el Gobierno yemení haya tenido dificultades para afirmar su soberanía del país que tanto reclama, mientras que Riad busca contener la amenaza hutí con los logros de la desescalada desde hace cuatro años.
Sin embargo, la confrontación de hoy deja de nuevo en el aire cómo una llama puede reavivar la guerra congelada.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, acusó a Arabia Saudí de poner «fin a la fase de la desescalada» con el ataque al aeropuerto y aseveró que «no quedará impune ni sin respuesta».
La Razón







