
Familias de militares EEUU piden detener operación
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, apoya la decisión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de acabar con Hamas en la ciudad de Rafah, pero propone una ofensiva quirúrgica para evitar una tragedia humanitaria en el sur de Gaza, adonde están hacinados casi dos millones de palestinos.
De acuerdo con el coordinador de Comunicación Estratégica del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, la administración estadounidense sugirió al gobierno de Israel métodos alternativos para derrotar a Hamas que no impliquen una operación terrestre importante en Rafah.
En medio de esas conversaciones con el gobierno israelí, el vocero agregó que Estados Unidos seguirá garantizando que Tel Aviv tenga todos los medios militares que necesita para defenderse contra todos sus enemigos, incluido Hamas.
Netanyahu y su gabinete tienen diálogo cotidiano con la Casa Blanca, el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Departamento de Estado y decidieron ralentizar los embates en Rafah y diseñar un mecanismo de ayuda humanitaria para aplacar las consecuencias que derivarán de un probable combate, calle por calle.
En los últimos cinco días, el jefe de gobierno hebreo desplegó una táctica militar que implicó ataques aéreos y un sistemático fuego de artillería, mientras tomaba el cruce fronterizo con Egipto y cortaba la ciudad de Rafah a lo largo de la carretera Salah al-Din.
“Queremos trabajar con los israelíes para que las personas que están en Rafah tengan refugios, saneamiento, alimentos, agua, instalaciones, suministros médicos y personal médico”, adelantó Kirby.
Junto a la propuesta de ejecutar una “ofensiva quirúrgica” en Rafah y desplegar un sistema de apoyo sistemático a los refugiados palestinos, Washington decidió multiplicar la ayuda de inteligencia para que Israel extermine al líder Yahya Al Sinwar y sus principales combatientes.
La información reservada que maneja la administración demócrata asegura que la Resistencia palestina empezó a “migrar desde el sur de Gaza, allí está Rafah, hacia el norte de la Franja para sobrevivir y recuperar el terreno tras la ofensiva israelí a fines de octubre de 2023”.
Esos datos entregados al gabinete de guerra israelí, más los propios recogidos en el terreno, confirmaron que Hamas empezó a mover sus tropas hacia la dirección del paso de Erez.
Al respecto, el ejército de Tel Aviv otra vez tienen dos frentes abiertos, norte y sur, mientras ajustan su plan bélico para ejecutar una sucesión de ataques con el objetivo final de eliminar a Hamas en Rafah.
La propuesta de Biden a Netanyahu para evitar una tragedia humanitaria en el sur de Gaza tuvo una respuesta tácita del primer ministro israelí: hay ataques constantes sobre Rafah, pero eso no implica una furibunda ofensiva como sucedió en el norte cuando la guerra recién iniciaba.
El inquilino de la Casa Blanca está molesto con Netanyahu y ya definió sus líneas rojas. El premier retrocedió con cautela y espera los resultados de la recomendación de Biden.

Si pasado un tiempo prudencial, Hamas sigue operando en Rafah y Sinwar continúa vivo, Netanyahu llamará a Washington y comentará en el Salón Oval que, desde ese momento, la guerra en Gaza se hará a su imagen y semejanza.
Familias de militares piden a Biden detener operación en Rafah
La respuesta militar del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a Hamas llevó a la muerte de más de 35 mil palestinos y a una espiral de violencia en toda la región, señaló la directora ejecutiva de la iniciativa Familias Seguras, Sarah Strider.

La directora ejecutiva de la iniciativa Familias Seguras, incluidos parientes de militares estadounidenses, Sarah Strider, envió una carta al presidente Joe Biden en la cual llamó detener el ataque israelí en Rafah y expresó preocupación por los soldados desplegados en zonas de guerra en el Medio Oriente.
En la misiva, Strider instó a Biden a mantener su postura de considerar la invasión de Rafah como una línea roja.
Al respecto, advirtió de las consecuencias graves para Israel cuando cruce la línea roja más allá.
Conforme a Strider, los ataques israelíes en Rafah provocarán la hostilidad de los oponentes en la región y el aumento de los riesgos para el personal militar estadounidense allí.
El conflicto colocó a muchas familias de militares en un dilema sin solución, ¿cómo podemos sentirnos orgullosos de nuestros compromisos de servicio cuando nos piden apoyar unidades acusadas de manera creíble de violar los derechos humanos por organizaciones humanitarias internacionales?, inquirió.
Strider comunicó a Biden la permanencia de los costos ocultos de la guerra y sus efectos para los miembros en servicio y sus familiares, y el peligro para la institución militar, la cual incluye a todos los voluntarios, ahora que el reclutamiento y la retención alcanzaron sus niveles más bajos.
Al menos 46 mil soldados estadounidenses están desplegados en 11 países de todo el Medio Oriente, con todo el equipo y apoyo acompañante.
Esa fuerza no está disponible en ningún otro lugar, ya sea en Europa o Asia oriental.
También comentó las evidentes desventajas estratégicas de la presencia estadounidense en la referida zona porque en lugar de disuadir a Irán y sus aliados, alimenta la antipatía hacia los EEUU.
De acuerdo con informes del Pentágono, las tropas desplegadas en Iraq y Siria son objeto de ataques recurrentes por parte de la resistencia desde el 7 de octubre del año pasado.
Durante las incursiones de los combatientes iraquíes, tres soldados estadounidenses murieron y 142 resultaros lesionados.
Fuente Al Mayadeen







