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Por Héctor Miolán(Lula Da Silva el progresista-Flavio Bolsonaro el ultraderechista enfrentados).
El 25 de octubre del presente año se produce la segunda vuelta electoral para definir la carrera presidencial; contienda que enfrenta al progresismo situado a la izquierda reformista encabezada por el PT de Lula y a la ultraderecha fascista en en el Partido Liberal(PL) de Flavio Bolsonaro y su dinastía.
Siempre he considerado que Brasil por su historia ha presentado los síntomas del neofascismo desde antes y después de la segunda guerra mundial. Este país vivió solo una pequeña época de progresismo con el gobierno de Joao Goulart derrocado en abril de 1964 por los militares con el apoyo de los Estados Unidos.
Brasil ha sido la nación más grande y poderosa de la región sudamericana; por lo que el imperialismo norteamericano y las potencias europeas han estado como buenas para apoderarse de todos sus recursos naturales e industriales.
Hoy eso sigue estando en la agenda de los poderosos de la economía y política mundial. Esto unido a la política religiosa evangélica y ultraconservadora es lo fundamental en la lucha por el poder presidencial; ya que senatorial, federal, etc., está garantizado al bolsonarismo.
Otro fenómeno,el tecnológico ha sido muy determinante, aunque descubierto el plan de la plataforma Meta de Mark Zuckerberg, no significa eso, que el sector Lula saldrá beneficiado. Se sabe que Meta intervino desfavorablemente la cuenta de Lula; nada extraño, todo el poder tecnologico-político se le volteará a favor de Bolsonaro en la presente elecciones.
En política hay que ser consciente y certero; Lula y el PT tienen encima todo el poder del Trumpismo,la religión ultraconsevadora y la tecnología de los bots y trolls que arreglan las elecciones a su favor, eso pone en dudas las perspectivas de triunfo de Lula, ejemplos, Colombia, Ecuador, Perú, Honduras, Bolivia,etc. Ahí están los datos.
Brasil, será el laboratorio político más grande de América Latina y el Caribe,donde el ensayo tramposo y neoliberal del Trumpismo y su escudo de las Américas presentará los síntomas de decadencias inevitables.
La reversión,viene indicando, que será inevitable y el poder político sólo tendrá la opción de represión sobre las protestas que les vendrán encima en Brasil y toda la región.






