
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
Corre para salvarse de su verdugo.
Todos miran la escena, pero nadie actúa porque no quieren problemas.
Es vergonzoso escuchar a una autoridad decir que los feminicidios en República Dominicana son “casos aislados”. Una procuradora y una ministra de la Mujer que solo lamentan los hechos; abogados que, por experiencia, pueden detectar el peligro y no lo informan; jueces indolentes; policías que entienden que para actuar primero debe ocurrir la tragedia.
Entonces, ¿con qué cuenta una mujer para proteger su vida?
Con nadie.
Con una sociedad que suele decir que no quiere involucrarse; con familias que conocen lo que ocurre, pero por miedo o por creer que no serán escuchadas, prefieren callar.
Hoy se vuelve a llorar un caso más de feminicidio en República Dominicana: niños que quedan en la orfandad, una madre que grita el nombre de su hija, una sociedad que reclama justicia y medidas de prevención, mientras que la Fiscalía solo ofrece las opciones de » ESCONDERSE O MORIR.»
Hoy Esmeralda Moronta se convierte en una cifra más entre los feminicidios del país, siendo la víctima número 23, no solo de su verdugo, sino también de un sistema que sigue siendo inoperante.
El Ministerio Público registró en el primer trimestre de 2026 unas 17,552 denuncias por violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales, además de 22 feminicidios. Cifras que reflejan el crecimiento de esta crisis social y aun así, las autoridades parecen no interesarse en buscar soluciones reales.
La pregunta es sencilla: si un trimestre equivale apenas a los primeros tres meses del año, ¿dónde está la cifra total correspondiente a casi cinco meses de 2026?
Las autoridades dominicanas no publican una cifra desglosada únicamente para abril. El Ministerio Público registró 22 feminicidios durante el primer trimestre de 2026, y estadísticas oficiales sitúan la cifra total entre 27 y 32 mujeres asesinadas a nivel nacional desde enero hasta mediados de mayo.
Mientras las estadísticas siguen creciendo, también crece el miedo de muchas mujeres que corren para salvarse, mientras otros solo miran y no auxilian.





