
El trabajo, publicado en la revista científica Cell, se ha basado en el análisis de muestras de heces de 1.364 pacientes con cáncer y 287 personas sin la enfermedad
El microbioma intestinal está formado por billones de microorganismos que desempeñan funciones fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Su importancia ha hecho que en los últimos años se haya convertido en objeto de numerosas investigaciones científicas, especialmente para estudiar su posible relación con diferentes enfermedades, incluido el cáncer.
Ahora, un estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo (Estados Unidos) ha aportado nuevas pistas sobre la posible relación entre las bacterias intestinales y algunos tipos de cáncer que aparecen antes de los 50 años.
El trabajo, publicado en la revista científica Cell, se ha basado en el análisis de muestras de heces de 1.364 pacientes con cáncer y 287 personas sin la enfermedad. Al comparar ambos grupos, los científicos identificaron características concretas del microbioma intestinal asociadas a 5 tipos de cánceres, además de diferencias entre los tumores diagnosticados en personas jóvenes y aquellos que aparecen en edades más avanzadas.
Diferencias en el microbioma de los pacientes jóvenes
Uno de los resultados más llamativos se observó en el cáncer colorrectal entre pacientes jóvenes. En estos casos, los investigadores detectaron niveles de lactato elevados junto con una mayor cantidad de Veillonella, una bacteria presente en el intestino que puede emplear este compuesto como fuente para desarrollarse.
Los tumores pueden generar grandes cantidades de lactato, según apuntan los investigadores. Esta circunstancia podría explicar una posible interacción entre el propio tumor y el ecosistema microbiano intestinal. Sin embargo, el estudio no permite determinar todavía si las modificaciones del microbioma contribuyen al desarrollo del cáncer o si, por el contrario, aparecen como consecuencia de la enfermedad.
En el caso del cáncer de mama, los científicos observaron un patrón diferente. En concreto, encontraron modificaciones que afectaban a 64 especies bacterianas, además de una menor concentración de ácidos biliares primarios. Entre las bacterias que presentaron diferencias destacó Clostridium scindens, vinculada al metabolismo de los ácidos biliares y los esteroides.
341 especies bacterianas relacionadas con cinco tipos de cáncer
El análisis no se limitó a los tumores diagnosticados antes de los 50 años. Al comparar las muestras de pacientes con cáncer con las de personas que no padecían la enfermedad, el equipo investigador identificó 341 especies bacterianas relacionadas con cinco tipos de cánceres.
Las alteraciones no fueron iguales en todos los tumores. En los cánceres neuroendocrinos, por ejemplo, se observó una reducción de determinadas bacterias intestinales habituales. En cambio, los tumores hepáticos presentaron una mayor presencia de otras especies, entre ellas Enterococcus faecalis.
También se detectaron modificaciones en los cánceres de esófago, donde estuvieron implicadas seis especies, entre ellas Streptococcus. El análisis incluyó además diferentes cánceres hematológicos, como la leucemia linfoide, el mieloma múltiple y los cánceres de células plasmáticas.
«Ahora podemos acotar la búsqueda a aquellos cambios microbianos que son más específicos de cada tipo de cáncer», dijo el coautor de correspondencia y Ph.D. Rubén Mars, investigador de microbioma en Mayo Clinic en Minnesota. «Esas son las señales que necesitamos comprender primero si queremos determinar si el microbioma desempeña un rol causal en el cáncer y, en última instancia, desarrollar intervenciones dirigidas», concluye.
FUENTE: La Razón







