
Por Liselot Paulino.
Los padres de niños con autismo viven un desafío constante cada día. Pueden enfrentar conductas que se manifiestan de forma retraída o agresiva, dificultades en la socialización —mostrándose algunos niños muy aislados y otros hiperactivos—, así como particularidades en su comunicación.
También es común que presenten preferencias muy limitadas en la alimentación, a veces aceptando un solo tipo de alimento, lo cual puede estar asociado a su sistema digestivo y a la forma particular en que perciben los sabores, texturas y sensaciones.
Ante esta realidad, los padres deben aprender una nueva manera de vivir y adaptarse a un sistema familiar que cambia. Sin embargo, con amor, paciencia, aprendizaje y el apoyo de un equipo de profesionales interdisciplinarios, los niños pueden lograr una mejor adaptación a su entorno, ya que sus niveles sensoriales y procesos a nivel cerebral suelen estar comprometidos.
El autismo ha sido objeto de investigación durante décadas y continúa generando preocupación debido al aumento de diagnósticos en los últimos años.
Los padres pueden experimentar frustración, desesperanza e incluso rechazo por parte de la comunidad. Pero hoy sabemos que este es un tema que nos involucra a todos. Como sociedad, debemos ser más resilientes y compasivos para construir un mundo verdaderamente inclusivo.







