
Apodada «la presidenta» por los militantes de su organización mucho antes de este nombramiento, acumula 18 años de trayectoria en el PAM
«Si fuera un hombre, ¿me haría esa pregunta?». Así contestó recientemente Fatima Ezzahra El Mansouri a un comentario sobre su capacidad de liderazgo político. Hoy, por voluntad del rey Mohamed VI, es la primera mujer encargada de presidir un Gobierno en la historia de Marruecos.
A sus 50 años y tras el triunfo de su partido, Autenticidad y Modernidad (PAM), en las elecciones del día 23, Mansouri recibió hoy el encargo del monarca de formar el nuevo Gobierno de Marruecos.
Apodada «la presidenta» por los militantes de su organización mucho antes de este nombramiento, acumula 18 años de trayectoria en el PAM, un partido liberal y próximo a Palacio impulsado en 2008 por Fuad Ali El Himma, excompañero de colegio del rey y consejero real.
«Este perfil de mujer política al frente de un partido de la envergadura del PAM es el único que existe actualmente en Marruecos», apuntan a EFE fuentes próximas a Mansouri.
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«Si tuvieran delante a un hombre, ¿se atreverían a plantear esta pregunta? ¿Le preguntarían si es capaz de asumir esta responsabilidad?», respondió a un periodista que le preguntó sobre su capacidad para liderar un proyecto político con la vista puesta en el Mundial 2030.
«La mujer marroquí, incluida Fátima Ezzahra El Mansouri, es capaz de gestionar su hogar, educar a sus hijos, dirigir su actividad profesional y dirigir una gran colectividad territorial», zanjó.

La imparable carrera de la hija del pachá
Mansouri conoce bien el sistema desde dentro. Hija de un pachá (vicegobernador) de Marrakech, se licenció en Derecho privado por la Universidad Mohammed V, completó su formación en Francia y Estados Unidos y, antes de saltar a la política, ejerció como abogada especializada en derecho empresarial e inmobiliario.
Marcó un hito con 33 años al ser elegida alcaldesa de Marrakech, la primera alcaldesa de una gran ciudad en Marruecos-, fue reelegida -no sin polémica por su gestión-, asumió la coordinación del PAM y a llegó a Rabat para ocupar la cartera de Vivienda y Urbanismo en el último Gobierno de coalición presidido por el magnate conservador Aziz Ajanuch, a quien ahora sustituirá.
«Carismática, elegante y con gran presencia», así la define el medio local Maroc Hebdo.
Sombras en su gestión
Su meteórica carrera política no está exenta de polémica. Las más sonada estalló tras la publicación en medios locales de detalles de la venta de un gran terreno familiar cerca de Marrakech en 2023, cuando Mansouri ya compaginaba la alcaldía con su cargo como ministra de Urbanismo.
La prensa apuntó entonces un posible conflicto de intereses y la ministra respondió que se trababa de «filtraciones malintencionadas».
Sus críticos cargan contra su gestión en Urbanismo, por retrasos en los planes de ordenación urbana, en la regularización de edificaciones, proyectos autorizados en zonas inundables y parálisis de la vivienda social.
El debate religioso
Su nombramiento abre una nueva era en la política de Marruecos, que se convierte en el segundo país árabe en tener una jefa de Gobierno -después de Túnez-, pero alimenta también un debate sobre política y religión.
No existe ningún obstáculo constitucional para que una mujer lidere el Ejecutivo en Marruecos, pero una figura femenina en el cargo plantea retos en el protocolo religioso.
La tradición establece que hombres y mujeres deben rezar por separado. Como Comendador de los Creyentes, con motivo de las fiestas religiosas, el rey Mohamed VI comparte espacio con el jefe del Ejecutivo.
No obstante, para observadores, se trata de una cuestión meramente protocolaria que no altera en lo sustancial la posición ni las funciones de quien ocupe la presidencia del Gobierno.
Mujeres y jóvenes, motores de cambio
Inmediatamente después del triunfo del PAM, Mansouri tendió la mano a otros partidos para cerrar alianzas de Gobierno, aunque marcó límites: «No hay líneas rojas con respecto a los partidos, pero sí temas que lo son».
Junto a su defensa de la participación de la mujer en los centros de decisión, Mansouri ha reivindicado el papel de los jóvenes como motores de cambio.
Asume la tarea de formar Gobierno en el primer aniversario de las protestas juveniles de la GENZ212 y dos meses después del mayor éxodo migratorio de Marruecos, cuando decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, cruzaron de forma irregular a la ciudad española de Ceuta a finales de julio.
Recuperar la confianza de la juventud en propio su país será su desafío más difícil. En campaña, el PAM prometió lanzar un «Pacto de Integración» para incorporar al mercado laboral a más de 3 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.
También los mensajes sobre la paridad de la mujer se han repetido en su campaña. «El empoderamiento de las mujeres no debe detenerse en una presencia simbólica ni en utilizarlas como fachada política», dijo recientemente la que será primera presidenta de un Gobierno en Marruecos.
Tiene el encargo de gobernar un país en el que las mujeres suponen alrededor de la mitad de la población, ocupan menos del 25 % de los escaños parlamentarios, su tasa de actividad no llega al 20% -frente al 69 % en los hombres- y el analfabetismo supera el 32 %, casi el doble que el masculino (17%)
FUENTE: La Razón







