
La líder socialdemócrata intenta una coalición con dos partidos progresistas y los moderados de Rasmussen
La líder socialdemócrata, Mette Frederiksen, vuelve a encabezar las negociaciones para formar Gobierno dos meses después de ganar las elecciones. El líder liberal, Troels Lund Poulsen, tiró la toalla el viernes tras fracasar en su intento de formar un Gobierno de derechas en minoría integrado por su partido, los conservadores y la Alianza Liberal, después de que el líder del Partido Moderado, Lars Løkke Rasmussen, se negara a brindarle su apoyo.
En una nueva sesión parlamentaria Frederiksen, primera ministra desde 2019, fue encargada de nuevo intentar formar Gobierno.
Frederiksen tratará por segunda vez constituir un Ejecutivo de centro izquierda integrado por los moderados, los social liberales y los socialdemócratas. Las negociaciones empezaron durante el fin de semana y se prolongaron durante este lunes.


Dinamarca lleva ya 61 días sin Gobierno, y las negociaciones en curso para la formación de un nuevo Ejecutivo son, con diferencia, las más largas de la historia danesa. Hasta hora, las más extensas fueron en 2022, cuando también Frederiksen tardó 43 días en constituir una gran coalición con liberales y moderados.
«Pienso que los daneses se merecen que se forme un Gobierno», aseguró Frederiksen tras recibir el encargo del rey Federico X y añadió que a partir de ahora empezará a negociar de forma «intensa» con la Izquierda Verde, Los Moderados y el Partido Radical Liberal. Esas cuatro fuerzas políticas suman 82 de los 179 escaños del «Folketing» (Parlamento danés), aunque tendrían el respaldo externo de dos formaciones de izquierdas, que les daría una mayoría sólida para alcanzar la mayoría absoluta de 90 asientos.
El Partido Socialdemócrata fue el más votado el 24 de marzo con el 21,9%, si bien cosechó el peor resultado en un siglo; por delante del Partido Socialista Popular, con el 11,5%, y el Partido Liberal, con el 10,2%, las peores cifras en su historia.
Mientras, el Partido Popular Danés, el partido tradicional de extrema derecha que ha influido notablemente en la política desde finales de la década de 1990, pero que sufrió un revés en las elecciones de 2022, triplicó con creces su resultado, alcanzando el 9,1 por ciento de los votos.
Los tres grupos antiinmigración obtuvieron en conjunto el 17% de los votos, una cifra que se ha mantenido estable para la derecha populista danesa durante las últimas dos décadas.
Fuente: La Razón






