
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
José Ernesto Devarez
Los llamados gremios periodísticos, ancestralmente manejados por los mismos grupúsculos a lo interno de esas mismas instituciones, recibe actualmente una andanada de “críticas” por su aparente silencio ante el proyecto de reforma del Código Penal de nuestro país y lo que apunta a normar, sobre todo, los desahogos de la población a través de las opiniones expresadas en redes sociales o medios de comunicación.
Lo interesante de toda esta situación, es que, en la actualidad, por ejemplo, la dirección central del Colegio Dominicano de Periodistas –CDP–, está en manos de personas que a la cabeza tiene a un líder con las condiciones de honestidad demostrada, para no persistir en las “alianzas” nefastas que sumieron esta entidad en un banco de oportunidades personales.
Con la impunidad con que muchos “gremialistas” ejecutaron acciones en beneficio particular, enclavando sus acciones derivadas de actividades para “los periodistas”, hoy los pone cual si fueran paladines de la libertad de opinión o de expresión, enarbolando la supuesta inacción del CDP frente a la situación que vivimos.
Tienen la cachaza de argumentar actitudes apáticas de la dirección del CDP, cuando saben que, si hoy esta entidad mantiene cierto rango de acciones limitadas, es precisamente por todo lo sembrado por ellos mismos.
Fue, ha sido y será esa impunidad para con los llamados gremialistas, la que anquilosó el desarrollo de una institución fuerte y participativa en todo lo referente a las normas de libre difusión del pensamiento y defensa del ejercicio periodístico.
Desde el mismo centro, desde el corazón del CDP, sembraron esa semilla de “participación” con derechos personales sobre cualquier actividad que debería beneficiar y enriquecer el sagrado deber y derecho de informar.
Tan osados han sido, que crearon “entidades” con los mismos fines del CDP dentro de esa misma institución y persisten hoy día. No sin razón un secretario general pasado, respondió a quien se quejaba de la falta de institucionalidad dentro del CDP, que esa misma falta de institucionalidad fue la que le permitió sus fechorías y salir sin sanción alguna.
No permitamos que el CDP y las demás instituciones del sector caigan de nuevo en el desastre organizado que ha permitido acciones que, en una sociedad organizada, terminarían con esos personeros detrás de las rejas.







