
Las delegaciones de ambos países acuerdan celebrar una nueva ronda de negociaciones de paz el 2 y 3 de junio
Washington logró al menos una señal concreta en medio del caos regional: Estados Unidos confirmó que Israel y Líbano retomarán las negociaciones para alcanzar la paz los próximos días 2 y 3 de junio después de dos jornadas que el Departamento de Estado calificó como «altamente productivas». Las reuniones celebradas el pasado jueves y hoy en la capital estadounidense fueron el tercer encuentro bilateral desde que Israel intensificó sus ataques sobre Líbano tras el lanzamiento de misiles de Hizbulá el pasado día 2 de marzo, en plena guerra entre Estados Unidos e Irán. Desde entonces, Israel amplió su ofensiva terrestre en la zona del sur libanés y, pese al alto el fuego anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado día 16 de abril, los combates nunca desaparecieron del todo.
Mientras diplomáticos libaneses e israelíes abandonaban las salas de negociación en Washington, a miles de kilómetros de distancia el sonido dominante en Oriente Medio seguía siendo el de las explosiones. La capital estadounidense volvió a convertirse en escenario de una negociación improbable entre dos países técnicamente en guerra. La delegación libanesa llegó exigiendo el cese definitivo de los bombardeos israelíes, la retirada de tropas del sur del país, así como la liberación de prisioneros libaneses. Israel, por su parte, mantiene una exigencia que ha sido invariable: el desarme de Hizbulá y garantías de seguridad permanentes en su frontera norte.
La distancia entre ambas posiciones sigue siendo enorme. Y los hechos sobre el terreno siguen complicando cualquier avance diplomático que se trata de alcanzar. Horas antes de que concluyera la ronda de conversaciones, Israel lanzó nuevos bombardeos sobre territorio libanés. Autoridades sanitarias de Beirut informaron que al menos 22 personas habían perdido la vida en los ataques que fueron registrados el pasado miércoles, entre ellas ocho niños.
Hoy, la situación continuó deteriorándose aún más. La ONU denunció que la población civil sigue pagando un «coste inaceptable» pese a la tregua que fue anunciada hace un mes. El coordinador humanitario de Naciones Unidas para Líbano, Imran Riza, alertó de que los ataques israelíes continúan golpeando y destruyendo viviendas, hospitales y servicios de emergencia. «Las familias continúan atrapadas en ciclos repetidos de miedo, desplazamiento y pérdida», señaló Naciones Unidas.
En la localidad de Harouf, ubicada en el sur de Líbano, un bombardeo destruyó una base de ambulancias y dejó al menos dos heridos. Naciones Unidas estima que más de 100 trabajadores sanitarios han muerto desde que el conflicto volvió a escalar en el mes de marzo. La respuesta de Hizbulá no se hizo esperar, fue inmediata. El grupo chií aseguró haber lanzado ataques coordinados con drones, cohetes y artillería contra posiciones israelíes en Houla, Bint Jbeil y Naqoura. También afirmó haber atacado con drones suicidas el cuartel de la brigada 300 del Ejército israelí.
La Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano también denunció incidentes graves. Según la misión, tanques israelíes bloquearon convoyes humanitarios y patrullas que se encontraban cerca de Naqoura y Biyyada, mientras varios proyectiles impactaron cerca de las posiciones donde se hallaban los cascos azules. Pero la tensión regional no se limitó a Líbano.
Israel también elevó la presión en Gaza con una operación de alto impacto. La Fuerza Aérea israelí bombardeó este viernes un edificio residencial en el barrio de Rimal, en Ciudad de Gaza, con el objetivo de matar a Izz al-Din Haddad, jefe militar de Hamas en la Franja y uno de los hombres más buscados por Israel.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, reivindicaron públicamente el ataque y aseguraron que Haddad era «uno de los arquitectos de la masacre del 7 de octubre».
Según el Gobierno israelí, el dirigente de Hamás había participado en secuestros, ataques contra soldados israelíes y en la retención de rehenes.
Mientras tanto, los mercados internacionales también comenzaron a reflejar el nerviosismo de la región. Las bolsas europeas cerraron con fuertes caídas por el temor a nuevas tensiones energéticas vinculadas a Irán y al estratégico estrecho de Ormuz.
En Washington intentan sostener la narrativa de que aún existe espacio para la diplomacia. Pero en Oriente Medio, la guerra sigue moviéndose mucho más rápido que las negociaciones.
Fuente: La Razón







