
Las pesquisas inicialmente eran contra un aspirante a las presidenciales de 2027, el socialdemócrata Raphaël Glucksmann
Vídeos de candidatos enfermos, posts que vinculan al presidente con la pederastia, imitación de voces con inteligencia artificial: a nueve meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, la amenaza de una injerencia rusa en operaciones de desinformación ha dejado de ser una hipótesis. La fiscalía francesa ha abierto una investigación sobre el tema, poniendo el foco en dos candidatos clave.
El primer objetivo fue Édouard Philippe, exprimer ministro y actual candidato del partido Horizons, de tendencia centrista como Emmanuel Macron. Philippe fue objeto de una campaña de desinformación sobre su estado de salud: sitios web y cuentas en redes sociales difundieron falsamente que padecía una enfermedad neurodegenerativa que le impediría ejercer la presidencia. La operación fue atribuida a Storm-1516, una operación de desinformación rusa ya identificada, y convirtió a Philippe en el primer candidato declarado a la elección de 2027 afectado por una operación de este tipo.PauseUnmute
La secuencia alcanzó después a Gabriel Attal, también exprimer ministro y candidato presidencial que sigue los pasos políticos de Macron. En X circularon falsos contenidos que usurpaban la identidad visual de medios franceses – entre ellos RFI, BFMTV, Le Parisien, France 24 y AFP – y que afirmaban que Attal presentaba síntomas de la enfermedad de Parkinson. También le atribuían declaraciones favorables a los migrantes ilegales, tema sensible en Francia y Europa. La operación tuvo una audiencia reducida, de apenas unos miles de visualizaciones, pero siempre hay alguien que cae en la trampa.
El tercer caso
Hay también un tercer caso: Raphaël Glucksmann, político francés sumamente crítico con Putin, cuya candidatura a la presidencia debe oficializarse en los próximos días. Un sitio web falso, que imitaba al medio Blast, se dedicó a difundir artículos, vídeos y contenidos manipulados para desacreditar al candidato socialdemócrata. Según Glucksmann, la maniobra llegó a utilizar documentos falsificados y voces generadas mediante inteligencia artificial. Una de las piezas más sofisticadas era un vídeo trucado en el que aparecía su pareja, la reconocida periodista Léa Salamé, pagando 50.000 euros al fundador de Mediapart, Edwy Plenel, para que publicara contenidos favorables a Glucksmann. La operación fue atribuida nuevamente a Storm-1516.
Las maniobras presentan un patrón común: no necesariamente buscan imponer una candidatura, sino atacar reputaciones individuales mediante información falsa con apariencia de noticia auténtica. El uso de logotipos de medios reconocidos, sitios falsos, vídeos manipulados y herramientas de inteligencia artificial pretende aprovechar la confianza que los ciudadanos depositan en fuentes periodísticas conocidas. Las técnicas son cada vez más sofisticadas e incluso el ojo más experto puede llegar a confundir una información auténtica con una fabricación deliberada. Si a este cóctel se añade la viralidad de las redes sociales, el daño es colosal.
Francia se lo toma muy en serio: desde 2021 decidió activar el organismo que lleva por nombre «VIGINUM», encargado de detectar operaciones de actores extranjeros que pretendan desestabilizar el debate público. Desde 2023, se han registrado casi 80 operaciones de manipulación mediática fabricadas por Storm-1516. En febrero de 2026, detectó incluso una maniobra destinada a desacreditar a Emmanuel Macron mediante un vídeo falso que relacionaba al presidente con los documentos del caso Epstein.
Ante la proximidad de las presidenciales de abril de 2027, el primer ministro Sébastien Lecornu reunió a los partidos políticos para trabajar en una estrategia común de protección del debate democrático. Si se detecta una campaña fabricada contra un candidato, la reacción de rechazo de las fuerzas políticas debería ser rápida y coordinada, en lugar de que cada partido utilice la operación para atacar a sus adversarios.
A esto se han añadido otras medidas concretas, como la orden de expulsión, en julio de 2026, de Xenia Fedorova, exdirectora del medio ruso RT France. El Ministerio del Interior considera que Fedorova constituye una «amenaza particularmente grave y actual para el orden público» en Francia. La decisión se produjo después de que Fedorova, que continuó interviniendo en medios franceses tras el cierre de RT France, repitiera en medios franceses las narrativas propias del Kremlin y se implicara cada vez más en el debate político interno francés. Para las autoridades, su caso ilustra una de las dimensiones de la estrategia rusa: mezclarse con los periodistas locales en el ecosistema mediático francés para manipular la conversación democrática.
La presidencial de 2027 no se jugará únicamente en las urnas. También se librará en las redes, en las pantallas y en el terreno de la información, donde Rusia y otros actores extranjeros ya han comenzado a probar hasta dónde pueden llegar. La batalla por la elección francesa, en cierto modo, ya ha empezado.
Fuente: La Razón






