
Testigo del tiempo
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por J.C. Malone
Mi más reciente viaje a la República Dominicana fue para ver y compartir con un amigo, hermano de vida, que fue diagnosticado con un cáncer agresivo y metastásico. Con él me enteré de otros enfermos de cáncer.
De pronto, entendí que es difícil encontrar a alguien que no haya sido diagnosticado, que no tenga un pariente diagnosticado o que no conozca a alguien con esa dolencia.
Hay una terapia alternativa, muy popular: la ivermectina, famosa durante el COVID-19, combinada con otro antiparasitario, como mebendazol o fenbendazol. La idea es que la desparasitación limpie el ambiente celular y elimine los mecanismos de alimentación de los parásitos que serían similares los de las células cancerosas.
Esto no significa que el cáncer sea un parásito; sugiere que el cáncer y los parásitos son simbiontes.
Bueno, en la República Dominicana aumenta el precio y escasea la ivermectina, el país padece una pandemia de cáncer peligrosa por ser silenciosa. Desde Nueva York, muchos dominicanos mandan a comprar ivermectina en el país.
Cuando retorné a Nueva York, fui a la tienda donde compro vegetales y frutas, encontré a Aracelis, la cajera mexicana, llorando, salía una inmigrante de Senegal.
Aracelis me contó que una hija adolescente de la señora senegalesa fue diagnosticada con cáncer, y que en su propia familia y círculo social otras habían sido diagnosticadas.
Una mexicana, una senegalesa y un dominicano coinciden en Nueva York y todos tienen a alguien cercano con cáncer. Es una pandemia silenciosa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que 6.6 millones de personas murieron por COVID-19 entre 2020 y 2022, un promedio anual de 2,2 millones.
El cáncer mata silenciosamente a más de 10 millones de personas y nadie dice nada.
Esto aumenta la desconfianza en torno al Covid-19. ¿Por qué los políticos que ayer querían “salvarnos” del Covid-19 no hacen nada para “salvarnos” del cáncer?
Los dueños del tratamiento contra el cáncer mueven entre 250.000 y 280.000 millones anuales, nunca habrá una cura.
Por eso, el cáncer es una pandemia silenciosa, catastrófica.





