
Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros-Cada vez que ocurre un feminicidio el país entero se llena de dolor, de preguntas y de indignación, familias completas quedan destruidas y niños crecen sin sus madres, mientras la sociedad vuelve a debatir un problema que desde hace años sigue cobrando vidas, muchas personas coinciden en que una de las razones principales es la falta de medidas verdaderamente efectivas por parte de las autoridades.
Muchas mujeres han denunciado amenazas, maltratos y persecuciones antes de ser asesinadas, algunas acudieron a destacamentos, fiscalías o instituciones de ayuda buscando protección, pero no recibieron la atención necesaria a tiempo, esa falta de respuesta rápida termina dejando a las víctimas solas frente a agresores que en muchos casos ya habían mostrado conductas violentas.
También preocupa que muchas órdenes de alejamiento no se respetan ni se vigilan como debería ser, hay mujeres que continúan siendo acosadas y amenazadas aun después de denunciar, viviendo con miedo constante y sintiendo que nadie puede protegerlas, esa sensación de abandono provoca que muchas callen por temor a que la situación empeore.
Otro problema es que todavía hace falta más educación y orientación sobre violencia de género en barrios, escuelas y comunidades, todavía existen conductas machistas normalizadas y relaciones marcadas por el control y la agresividad, mientras las campañas de prevención suelen aparecer solo cuando ocurre una tragedia que conmueve al país.
Las ayudas para mujeres víctimas de violencia siguen siendo limitadas, muchas no tienen recursos para abandonar el hogar donde viven con su agresor, otras no cuentan con apoyo psicológico ni espacios seguros donde refugiarse junto a sus hijos, esa realidad obliga a muchas a permanecer en ambientes peligrosos por no tener otra salida.
Sectores sociales y comunitarios han pedido durante años acciones más firmes y constantes, entre ellas mayor vigilancia policial, seguimiento real a las denuncias y procesos judiciales más rápidos, además consideran necesario que las instituciones trabajen unidas y no solamente reaccionen cuando ya ocurre un hecho lamentable.
Los feminicidios no se van a detener solo con discursos ni mensajes en redes sociales, hace falta compromiso, prevención y respuestas rápidas que realmente protejan la vida de las mujeres, porque detrás de cada caso hay una familia rota y una sociedad que sigue esperando medidas capaces de evitar que otra mujer sea víctima de la violencia.







