
Activistas liberados aseguran haber sufrido abusos, torturas y violencia sexual tras la interceptación de la flotilla humanitaria rumbo a Gaza. Alemania, Italia y Francia investigan los hechos
Los activistas que viajaban en la flotilla humanitaria interceptada por Israel esta semana han denunciado una serie de abusos graves durante su detención, incluidos al menos 15 casos de agresiones sexuales y violaciones, según informaron este viernes los organizadores de la misión.
Las acusaciones, difundidas por la Flotilla Global Sumud y recogidas por Reuters, describen un escenario de violencia física, humillaciones y malos tratos que ha provocado una ola de indignación internacional.
El Servicio Penitenciario de Israel ha negado categóricamente todas las acusaciones y sostiene que los detenidos fueron tratados “de acuerdo con la ley y bajo supervisión profesional”.
Sin embargo, varios gobiernos europeos han confirmado que algunos de sus ciudadanos presentan lesiones graves, y las fiscalías de países como Italia ya investigan posibles delitos de secuestro, tortura y agresión sexual.

Testimonios de violencia y una investigación internacional en marcha
La flotilla, integrada por 430 activistas de 50 embarcaciones, fue interceptada el martes en aguas internacionales cuando intentaba llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
Tras su detención, los activistas fueron trasladados a centros penitenciarios israelíes, donde —según sus testimonios— se produjeron los abusos.
“Nos desnudaron, nos tiraron al suelo y nos dieron patadas. A muchos nos aplicaron descargas eléctricas. Algunos sufrieron agresiones sexuales y a otros se les negó el acceso a un abogado”, declaró a Reuters el economista italiano Luca Poggi, uno de los liberados que llegó este viernes a Roma.
La fiscalía de la capital italiana ha abierto diligencias para investigar posibles delitos de secuestro, tortura y violencia sexual, y escuchará en los próximos días el testimonio de los activistas repatriados.
En Francia, cinco ciudadanos han sido hospitalizados en Turquía con costillas rotas, vértebras fracturadas y lesiones compatibles con agresiones sexuales, según explicó la organizadora Sabrina Charik.
Alemania también ha confirmado que varios de sus ciudadanos presentan heridas y están siendo sometidos a exámenes médicos.

El Ministerio de Exteriores alemán ha calificado las acusaciones de “extremadamente graves” y ha exigido explicaciones a Israel.
Israel niega los hechos mientras crece la presión diplomática
El Servicio Penitenciario israelí ha rechazado todas las denuncias, asegurando que “carecen por completo de fundamento” y que los detenidos recibieron atención médica adecuada.
Sin embargo, la presión internacional aumenta después de que se difundiera un vídeo en el que un ministro israelí aparece burlándose de los activistas encarcelados, lo que ha provocado indignación en varios países europeos.
Italia ha confirmado que la UE debate posibles sanciones contra el ministro Itamar Ben‑Gvir, responsable de la cartera de Seguridad Nacional.
Las denuncias de la flotilla, sumadas a la interceptación en aguas internacionales, han reavivado el debate sobre la legalidad de las operaciones israelíes y el trato a los detenidos.
Los organizadores de la flotilla han insistido en que lo ocurrido “es solo un pequeño atisbo de la brutalidad que Israel impone a diario a los rehenes palestinos”, y han exigido una investigación independiente. Activistas de varios países europeos continúan regresando desde Turquía tras ser deportados por Israel el jueves.
Fuente: La Razón






