
El avistamiento coincide con las advertencias del Parlamento británico sobre las dificultades de la Armada para hacer frente a la creciente actividad submarina rusa en el Ártico y el Atlántico Norte
La OTAN ha detectado un submarino ruso de la clase Kilo en el Ártico, en una operación de vigilancia marítima llevada a cabo por el Grupo Marítimo Permanente 1 (SNMG1). En una imagen difundida en sus redes sociales se puede ver a la perfección la silueta del aparato ruso bajo un texto que se encabeza con el anuncio de «Avistado».
«AVISTADO: Un submarino ruso de la clase Kilo en el Ártico, observado por el Grupo Marítimo Permanente 1 de la OTAN (SNMG1). La guerra antisubmarina es un esfuerzo de equipo. Buques, submarinos, aeronaves y helicópteros de toda la Alianza colaboran a diario para detectar, rastrear y, si es necesario, contrarrestar cualquier amenaza bajo la superficie», explica la Alianza.
«Nuestra postura es defensiva, nuestra preparación es creíble y nuestra determinación es clara: disuadir la agresión y mantener a salvo a nuestros mil millones de habitantes en Europa y Norteamérica», añade el comunciado.
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El comunicado, sin embargo, no precisa la posición exacta en la que fue localizado el submarino, la fecha en la que se produjo el avistamiento ni cuánto tiempo se prolongó su seguimiento. Tampoco identificó el nombre del buque ruso ni confirmó si se trataba de una unidad de la Flota del Norte. La Alianza no informó de ninguna interceptación ni de un enfrentamiento con el sumergible.
Los submarinos de la clase Kilo son unidades de ataque de propulsión diésel-eléctrica desarrolladas durante la etapa soviética y posteriormente modernizadas por Rusia. Destacan por su reducido nivel de ruido, una característica que dificulta su detección acústica y que les ha valido el sobrenombre de «agujeros negros» entre algunos analistas navales occidentales.
Las versiones más modernas, pertenecientes al Proyecto 636.3, pueden lanzar torpedos y misiles de crucero Kalibr desde sus tubos lanzatorpedos, lo que les permite atacar tanto objetivos navales como terrestres.
El avistamiento se ha localizado en la zona de Alto Norte, que comprende el Ártico y las zonas septentrionales del Atlántico, y se ha convertido en un foco de preocupaciones estratégicas de la OTAN, ya que alberga algunas de las principales instalaciones militares rusas.
La publicación de la OTAN coincidió con un informe de la Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes británica, difundido el 22 de octubre, que advertía de importantes carencias en las capacidades de la Armada para operar en el Alto Norte. El documento, titulado Defence in the High North, considera que la actividad de los submarinos rusos y de las fuerzas especializadas en operaciones contra infraestructuras submarinas supone una amenaza directa para el Reino Unido y el conjunto de la Alianza.
El episodio refleja la importancia creciente de la vigilancia submarina en en el flanco norte de la OTAN, donde la Alianza trata de reforzar su presencia ante las capacidades militares rusas.
FUENTE: Razón






