
Los primeros ministros de los dos países firman una declaración de asociación estratégica orientada a consolidar la alianza militar entre ambas naciones y reiteran su apoyo a las sanciones contra Rusia
En los últimos meses se han intensificado las provocaciones de Rusia hacia los países europeos, ya sea mediante la entrada en sus espacios aéreos de drones o con la amenaza de aviones de combate a punto de entrar en sus fronteras aéreas. Quien más lo ha sufrido es, sin duda, Polonia, especialmente tras el bombardeo de un tren a escasa distancia de su frontera en el que, por cierto, viajaban mandatarios europeos.
Varsovia lleva ya un tiempo implementando medidas defensivas y de advertencia a su población, en una situación de continua tensión a la que últimamente se ha unido el riesgo de que estalle alguna chispa en el enclave ruso de Kaliningrado.
Algo más tranquila es la situación en Noruega que, sin embargo, también ha visto cómo la amenaza rusa se ha colado en el debate público y le ha llevado a buscar la protección de Estados Unidos. algo que no ha sentado nada bien en Moscú.
Estos recelos hacia Rusia han llevado a los dos países a firmar este lunes en Varsovia una alianza estratégica de la que no hay precedentes. Los primeros ministros de Polonia, Donald Tusk, y de Noruega, Jonas Gahr Støre, firmaron una declaración de asociación estratégica orientada a consolidar la alianza militar entre ambas naciones, a la par que reiteraron su apoyo a las sanciones contra Rusia.
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En una rueda de prensa en la capital polaca, de la que informa Efe, Støre definió el documento suscrito como «una muestra del excelente nivel de nuestras relaciones, que incluye más de 20 puntos de acción en diversas áreas: seguridad, economía, contactos sociales, movilidad militar, preparación, resiliencia, protección de infraestructuras críticas, seguridad energética y apoyo a Ucrania y al sector de defensa».
Noruega es, por detrás de Estados Unidos, el país aliado con mayor presencia de soldados en suelo polaco, y ambas fuerzas armadas colaboran en el entrenamiento de tropas ucranianas en el sur de Polonia, donde operan cazas F-35 noruegos, que participan en la vigilancia del espacio aéreo de Polonia.
Ambos líderes reafirmaron su apoyo a Ucrania, y Støre destacó que «la contribución de Noruega a Ucrania este año será de casi 8.000 millones de euros, con proyección hacia 2027, destinando el 70 % a sistemas de defensa aérea y desarrollo de su propia industria de defensa».
Por su parte, Donald Tusk afirmó que «ambos estamos convencidos de que la respuesta a la escalada progresiva por parte de (Vladímir) Putin debe ser, por un lado, nuevos intentos diplomáticos para un alto el fuego y, por otro lado, que en ningún caso Occidente puede mostrar debilidad ante Putin, porque Rusia lo aprovecharía de inmediato».
Asimismo, ambos líderes enfatizaron la importancia de mantener e incluso aumentar las sanciones económicas contra Moscú pues, según Tusk, «son una herramienta muy eficaz que frena a Rusia».
El jefe del gobierno polaco añadió que «si hay que pensar en un ajuste de la política de sanciones, debe ser para reforzarlas y no para suavizarlas».
Støre coincidió en este enfoque y subrayó que «la energía es una de las fuente clave de ingresos que financian la guerra de Rusia, por lo que la política energética europea debe mantenerse firme».
En una ruptura con la política occidental de sanciones contra Rusia, el presidente estadounidense Donald Trump anunció el pasado viernes que Moscú suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial, otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después
FUENTE: La Razón






