
Muchas veces escuchamos decir que la juventud está perdida. Que no hay esperanza. Pero estos Juegos Centroamericanos y del Caribe nos están demostrando exactamente lo contrario.
Estamos viendo a jóvenes dominicanos dedicando años de sacrificio para representar a su país. Historias como la de Christopher Melenciano, quien con discapacidad auditiva ganó el oro junto a Marileidy Paulino, nos recuerdan que el talento no tiene límites.
Pero para mí, lo más importante no son solamente las medallas. Es que estos Juegos se están celebrando en la República Dominicana. Miles de niños y niñas están viendo de cerca a atletas de atletismo, voleibol, gimnasia, natación, baloncesto y muchas otras disciplinas que quizás nunca habían tenido la oportunidad de presenciar en persona.
Y ahí es donde nace el verdadero legado.
Quizás el oro más importante que está ganando la República Dominicana no está en el medallero.
Está en la inspiración que hoy se está sembrando en miles de niños y jóvenes que, por primera vez, pueden verse reflejados en estos atletas y creer que ellos también pueden llegar hasta ahí.
Porque el verdadero legado de estos Juegos no será solo la cantidad de medallas que se ganen, sino la próxima generación de dominicanos que decidirá perseguir sus sueños gracias a lo que está viendo hoy.
Fuente: Prensa Deportiva





