
El Papa reúne a los presidentes de los Episcopados para retomar las reformas iniciadas por su predecesor
Cuenta atrás para una de las propuestas más arriesgadas del joven pontificado de León XIV. Desde este miércoles hasta el 14 de octubre el Papa agustino ha convocado a más de doscientas personas en el Vaticano para convertirlo en un «think tank» sobre cómo debe situarse la Iglesia ante la realidad de las familias hoy. No se trata de un convocatoria sin más.
El Pontífice le ha dado una relevancia tal que ha convocado a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del planeta. Este «casting» solo tiene un precedente previo de especial gravedad: Francisco convocó a este mismo grupo en febrero de 2019 para abordar la crisis de la pederastia en un encuentro que marcó un antes y un después a la hora de afrontar los abusos de poder, de conciencia y sexuales en el seno de la Iglesia.
Ahora, de alguna manera, Jorge Mario Bergoglio también estará presente. Y es que, León XIV ha elegido como eje vertebrador de esta cita el décimo aniversario de «Amoris Laetitia», la exhortación apostólica firmada por Francisco que generó un significativo seísmo en algunos sectores de la Iglesia. Elaborada tras el Sínodo de la Familia que se celebró en dos entregas en 2014 y 2015, abrió la puerta a que los divorciados vueltos a casar puedan acercarse al sacramento de la comunión, además de reconocer elementos positivos en aquellas relaciones que no se corresponden plenamente con el matrimonio cristiano. Junto a estos planteamientos, el documento buscaba responder desde el Evangelio a los problemas de las familias actuales desde su realidad, no desde un ideal.
León XIV pretende ahora precisamente constatar si las propuestas lanzadas por «Amoris laetitia» se han aplicado. Sabedor de las resistencias existentes en algunos espacios, desde que fue elegido Papa no ha mostrado signos de frenar el camino iniciado por su predecesor. En todas sus intervenciones públicas ha refrendado la exhortación apostólica. Eso sí, con el estilo Prevost, que pasa por mantener la velocidad de crucero con un tono institucional. Esa parece ser la impronta que marcarán las sesiones de trabajo a partir del miércoles. Y es que Prevost también aplicará la dinámica creada por Francisco para los sínodos: reuniones en grupos reducidos para abordar los diferentes temas que se pongan sobre la mesa para trasladarlos a unas asambleas generales en las que podría participar el Papa.
La continuidad con Francisco también se manifiesta en los obispos invitados. Así, junto al presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, el Papa ha elegido personalmente al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, no solo como invitado. El purpurado madrileño iluminará la reflexión sobre cómo acompañar el primer año de matrimonio.
FUENTE: La Razón





