
Berlín quiere aplicar el ‘modelo nórdico’ y Merz asegura que es la única forma de «proteger» el sistema de pensiones en el país
«No solamente los más acomodados, sino también quienes tienen ingresos normales se beneficiarán del desarrollo económico y, por tanto, del mercado de capitales». Bajo esa premisa del «interés general» anunció este martes el Gobierno alemán su propuesta -basada en las consultas con expertos- para reformar el sistema de pensiones, de tal manera que la edad de jubilación se eleve hasta los 70 años y se añada un sistema de cotizaciones privado, en un esquema que además quedará ligado a la esperanza de vida en un país que quiere reconducir una crisis económica que le golpea desde hace al menos dos años.
Todo será parte de una evolución temporal en la que la sociedad y el sistema irán de la mano. Esto es, a partir de 2031, la edad de retiro en Alemania se elevará a los 67 años, en una subida paulatina que ya se ve en otros países europeos como Dinamarca, Bélgica o Países Bajos. Asimismo, la propuesta plantea vincular la edad de retiro al aumento de la esperanza de vida, de modo que las futuras generaciones trabajen más tiempo antes de poder acceder a una pensión.
Según las previsiones actuales que maneja el Ejecutivo germano, entre 2032 y 2041 la edad de jubilación comenzaría a incrementarse gradualmente. El mecanismo contempla aumentos de aproximadamente medio año por década, en función de cómo evolucione la longevidad de la población. Si se mantiene esa tendencia, los trabajadores alemanes podrían llegar a jubilarse a los 70 años a partir de 2092 como muy pronto.
Por otra parte, los planes de pensiones también darán un giro y se abrirán a los sistemas privados en los que los trabajadores y los empleadores tendrán que aportar: habrá un aumento de la tasa de cotización de forma gradual a partir de 2028 en incrementos anuales del 0,5% hasta alcanzar el 2% en 2031, con una carga repartida a partes iguales entre trabajador y empresa.
Merz no enciende las alarmas ante esta reforma que, dice, respetará «la equidad» social y solo busca «un mejor reparto de la carga entre generaciones». En su explicación, el canciller pidió que el Parlamento apruebe estas medidas «lo antes posible» porque, insiste, es lo que el país necesita. «Sin reformas, el nivel de las pensiones descendería inevitablemente y las cotizaciones aumentarían. Con esta reforma podemos invertir esa tendencia. A largo plazo, queremos que el nivel de las pensiones aumente y que las cotizaciones disminuyan», avisó el dirigente germano.

«La pensión pública sigue siendo el pilar más importante de nuestro sistema. Ningún ciudadano debe preocuparse. Se mantendrá la equidad social. Se conservará el nivel actual de las pensiones y no habrá ningún cambio radical en el sistema», añadió un Merz que encontró pocas críticas. De hecho, su socio de coalición, el SPD, no quiso entrar demasiado en el fondo de la reforma y la calificó de «obra de arte» en un momento delicado para la economía alemana que «no permite quedarnos con lo que nos gusta y descartar lo que no», alertaron desde las filas socialdemócratas.
En realidad, Alemania solo se suma a una tendencia ya bastante clara en otros países de la UE. De hecho, Dinamarca mantiene una reforma ya aprobada que llevará la jubilación a los 70 años para las generaciones más jóvenes, mientras que Países Bajos, Estonia, Suecia e Italia cuentan con sistemas que ajustan la edad de jubilación en función de la esperanza de vida.
Otros países no están impulsando nuevas reformas de gran alcance para este mismo, pero continúan aplicando aumentos ya aprobados. Es el caso de Bélgica, donde la edad legal alcanzará los 67 años en 2030, y de España, que sigue elevando gradualmente la edad ordinaria de jubilación hasta los 67 años para quienes no acumulen suficientes años cotizados. También Chequia, Luxemburgo y Eslovenia estudian o aplican medidas destinadas a prolongar la vida laboral ante el envejecimiento demográfico y la presión sobre los sistemas públicos de pensiones.
Fuente: 20 Minutos







