
El partido oficialista, Rusia Unida, logra el 57% en una jornada marcada por la mayor oleada de drones ucranianos contra Moscú
Rusia ha vuelto a mostrar su apoyo a Vladimir Putin con la victoria de su partido Rusia Unida en las elecciones legislativas de ayer. Con un 25% escrutado, el partido de Putin se ha llevado el 57% de los votos (225 de los 450 escaños de la Duma), dejando a la segunda formación más votada, el Partido Comunista, con poco menos del 14%. La participación fue del 55%.
El proceso electoral, que se extendió entre el viernes y ayer, ha ayudado a consolidar el dominio de Rusia Unida, que ha ganado todas las citas legislativas desde 2003. Comunistas, ultranacionalistas del partido LDPR, Rusia Justa y Gente Nueva han completado una oferta electoral alineada con el Ejecutivo y su guerra en Ucrania y todas ellas han obtenido representación en la Duma.
El proceso electoral, que se extendió entre el viernes y este domingo, ha ayudado a consolidar el dominio de Rusia Unida, que ha ganado todas las citas legislativas desde 2003. Comunistas, ultranacionalistas del partido LDPR, Rusia Justa y Gente Nueva han completado una oferta electoral alineada con el Ejecutivo y su ofensiva en Ucrania y todas ellas han obtenido representación en la Duma. La líder de la oposición en el exilio, Yulia Naválnaya, pidió el voto contra el oficialismo, aunque el partido Yábloko defendió la abstención como forma de protesta. Esta formación, que fue excluida de las elecciones, denunció el arresto de uno de sus observadores el sábado y recordó que uno de sus exdirigentes regionales recibió una condena de 11 años de prisión el mes pasado.
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El proceso ha transcurrido sin grandes incidencias. La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, denunció «potentes» ciberataques contra el sistema de voto electrónico en Moscú y cortes de comunicaciones en el extremo oriental del país, hechos que calificó de sabotaje deliberado. Por primera vez, los habitantes de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia votan para la Duma desde su anexión en 2022, en un proceso que se desarrolla mientras el conflicto con Ucrania encara ya su quinto año.
La región de Moscú amaneció ayer bajo el impacto de la mayor incursión de drones ucranianos registrada hasta la fecha contra la capital rusa, coincidiendo con la última jornada de las elecciones. El balance hecho público ayer hablaba de al menos cuatro muertos y una veintena de heridos, además de un incendio de gran magnitud en la refinería de Kapotnia, uno de los complejos petroleros más importantes del país.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, describió el bombardeo como el ataque «más masivo» sufrido por la ciudad y aseguró que los sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar 450 aparatos que se dirigían hacia la capital. Según su versión, la ofensiva perseguía un objetivo político claro: sembrar el caos justo cuando los rusos acudían a las urnas. Sobianin sostuvo que esa intención no se cumplió.
El Ministerio de Defensa ruso amplió la cifra a escala nacional y habló de más de 1.600 drones neutralizados en las fronteras del país durante las últimas horas. Moscú respondió, además, con ataques propios contra infraestructuras logísticas, almacenes y puertos en territorio ucraniano, según su propio comunicado.
Imágenes captadas por vecinos de la capital mostraban las llamas devorando parte de las instalaciones de Kapotnia, un objetivo que Ucrania ya había golpeado el pasado 18 de junio. La refinería abastece a más de un tercio del combustible que consume Moscú, ciudad que arrastra desde entonces problemas intermitentes de suministro en sus gasolineras.
Dentro de la capital, un dron impactó también contra un edificio residencial en el sur de la ciudad, sin registrar víctimas. Las muertes se produjeron en las afueras: un hombre de edad avanzada, y una mujer de 44 años junto a sus dos hijas fallecieron mientras se encontraban en sus domicilios cuando estos fueron alcanzados. El gobernador regional, Andréi Vorobiov, informó de que entre los 21 heridos, 15 de ellos hospitalizados, figuran tres menores. El distrito de Fastiv, al suroeste, sufrió los mayores daños, con una veintena de puntos afectados entre viviendas, naves industriales, terrenos agrícolas y vehículos con un balance de once localidades de la región afectadas por la caída de drones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reivindicó la operación a través de sus redes sociales, afirmando que las capacidades de largo alcance de su país habían golpeado con fuerza objetivos estratégicos en la región moscovita, entre ellos una instalación clave del sector petrolero y un centro logístico. El mandatario ucraniano aprovechó para insistir en que Rusia debería encaminarse hacia la paz en lugar de levantar nuevas capas de defensa antiaérea a expensas de otras regiones, y anticipó que Kiev trabaja en ampliar su capacidad ofensiva de largo alcance, tras reunirse con su cúpula militar.
El ataque tuvo también repercusiones en la aviación civil: en los aeropuertos de Moscú se suspendieron y retrasaron más de un centenar de vuelos, y cerca de una treintena de aviones con destino a la capital tuvieron que desviarse hacia otras ciudades. El Comité de Instrucción ruso anunció la apertura de una causa penal por terrorismo a raíz de los ataques.
FUENTE: La Razón





