
Moscú asegura haber bombardeado la planta aeronáutica Antonov y el puente Sur de Kiev, además de atacar el puerto de Kilia y alcanzar un buque con destino a Chornomorsk
Las conversaciones entre el representante de Donald Trump, Steve Witkoff, y el presidente ruso Vladimir Putin fueron seguidas de inmediato por un brutal ataque aéreo sobre la capital ucraniana y otras 12 regiones, mientras los ucranianos se estremecían ante los elogios de Witkoff hacia Putin, a quien calificó de «humanista» el miércoles. «Tres oleadas de ataques balísticos fueron lanzadas por los «humanistas» rusos sobre Kiev desde la noche (entre el miércoles y el jueves)», subrayó el presidente Volodimir Zelenski en su publicación en redes sociales este jueves, tras el lanzamiento de 21 misiles y al menos 210 drones de largo alcance que apuntaron a zonas densamente pobladas.
El ataque causó al menos dos muertos y 34 heridos. Dañó viviendas ordinarias, infraestructuras energéticas, ferroviarias y del metro, centros comerciales y empresas. La zona cercana al emblemático monasterio de las Cuevas de Kiev (Lavra) resultó afectada por misiles de munición de racimo. Estos misiles explotan en el aire cerca del objetivo y siembran todo el entorno en un diámetro de 400 metros con pequeñas bombas y metralla, subrayó Zelenski, destacando que esto refleja la intención deliberada de Rusia de maximizar el daño a la población civil
«Fueron los minutos más aterradores de mi vida»
Cuando los primeros cuatro misiles balísticos impactaron cerca de su casa, la reconocida periodista ucraniana Nastia Stanko se encontraba en el pasillo de su edificio de apartamentos con sus dos hijos, de 5 y 1 año. «Durante una breve pausa corrimos hacia el sótano (el refugio antiaéreo), pero la onda expansiva había bloqueado la puerta de entrada. Fueron los minutos más aterradores de mi vida», relató Stanko, añadiendo que «así es como se ve la ‘humanidad’ de Putin».
Un ataque de este tipo, lanzado inmediatamente después de sus conversaciones con el representante estadounidense, significa que «no hay un cambio real en la actitud de Rusia hacia lo que está ocurriendo» y que «no está dando pasos que puedan indicar un genuino deseo de detener la guerra», subrayó Zelenski. «La política de apaciguamiento, la servidumbre y la adulación no detendrán esta guerra», señaló el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, mientras Kiev se negó a guardar silencio ante el enfoque de la Administración de Donald Trump hacia Putin.
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«Está claro que aliviar la presión sobre Rusia por parte de algunos socios solo convence a Putin de que sus objetivos parecen alcanzables. Se necesitan otras señales, otros pasos más firmes», subrayó también Zelenski, mientras los ataques con drones rusos continuaban sin pausa en gran parte del país, matando a dos e hiriendo a 34 en un mercado en Lozova, en el este.
170 instalaciones energéticas ucranianas han sido golpeadas en los últimos 11 días
Aunque muchos de sus drones y misiles fueron interceptados, Rusia golpeó 170 instalaciones energéticas en los últimos 11 días, afirmó Zelenski. Moscú ha definido sus prioridades para las próximas semanas de terror aéreo y está aprovechando la ralentización en el suministro de munición para la defensa aérea por parte de los socios, señaló también el presidente ucraniano, en medio de las lentas entregas de misiles para los Patriot de fabricación estadounidense.
Estados Unidos está molesto con Ucrania, que se negó a rendirse, después de que Washington recortara la mayor parte de su apoyo directo a Kiev tras la llegada de Trump al poder a principios de 2025, escribe el analista militar Mikola Bielieskov. Trump no puede detener abiertamente el apoyo que sigue prestando a través de los mecanismos financiados por Europa, señaló. Sin embargo, Washington continúa presionando a Kiev al retrasar suministros cruciales y limitar otros apoyos, como en el caso de internet por satélite Starlink.
«Las negociaciones de paz de Trump ya han pasado a la historia como los años más mortíferos para la población civil de Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala», señaló también Oleksandra Matviichuk, defensora de los derechos humanos ucraniana y laureada con el Premio Nobel de la Paz en 2022.
FUENTE: La Razón





