
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten
Dice un refrán que todo lo que sube baja.
Pero hay otra pregunta que pocos se atreven a hacer: ¿Se levanta todo lo que se cae?
Nos gusta creer que sí.
Que caer es solo parte del proceso, que levantarse es cuestión de tiempo, de ganas o de esfuerzo.
Pero no es verdad.
No todo lo que se cae se levanta.
No todo el que lucha lo logra.
No todo el que quiere, puede.
Hay caídas que no solo derriban, también desgastan, apagan, rompen por dentro.
Hay intentos que se repiten tanto, que terminan convirtiéndose en resignación.
Y entonces entendemos algo incómodo:
el esfuerzo no siempre alcanza.
Porque levantarse no es automático, ni obligatorio.
Levantarse es una decisión pero también una batalla.
Y no todos la ganan.
Por eso, más que repetir frases bonitas, hay que aceptar la realidad:
caer es humano, levantarse es posible pero no garantizado.
Y en ese espacio entre caer y levantarse es donde realmente se define la vida.Si quieres, puedo hacer una versión más corta para redes o una aún más fuerte y provocadora.






