
Solicita reevaluar el visado Schengen para dominicanos
Ginebra, Suiza. – Al abrirse las puertas del Palacio de las Naciones para la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), el eco de los pasos en los pasillos de la ONU no pertenece a la delegación completa de la República Dominicana. Hay un vacío. Hay sillas vacías que no representan ausencia, sino una exclusión forzosa que ha herido la soberanía del país y cuestiona la equidad del sistema internacional.
El Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible (OLDS), bajo la dirección de Alberto Castillo Aroca, ha confirmado el registro oficial de una «Inasistencia Forzosa» en el sector trabajador de la delegación oficial dominicana. Desde Ginebra, Castillo Aroca ha levantado una voz de alerta sobre lo que considera una aplicación anacrónica de criterios migratorios que, mediante trabas consulares, está silenciando voces legítimas en el foro más importante del mundo del trabajo.
La paradoja de la excelencia: El caso de Ramona Díaz Cuello
El rostro más emblemático de esta exclusión es el de la señora Camila Ramona Díaz Cuello, una líder sindical con más de tres décadas de trayectoria. Su labor incansable fue recientemente reconocida por el Presidente de la República, Luis Abinader, al otorgarle la Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana.

Resulta incomprensible, desde una perspectiva técnica y diplomática, que una ciudadana distinguida con el máximo galardón civil de su Estado y debidamente acreditada por el Ministerio de Trabajo, haya sido evaluada bajo los criterios ordinarios de una «visa de turista» y denegada por una supuesta «falta de arraigo».
«Es necesario que el sistema internacional reflexione sobre este mensaje: mientras el Presidente dominicano condecora a una mujer por su trayectoria, un consulado europeo la desestima como una viajera bajo sospecha. No estamos ante un simple trámite denegado, sino ante una desconexión que ignora la investidura otorgada por un Estado soberano», afirmó Alberto Castillo Aroca.
El acuerdo de sede: Una contradicción técnica
La denuncia formal radicada por Castillo Aroca ante la Oficina del Consejero Jurídico de la OIT se fundamenta en el Acuerdo de Sede de 1946.
Dicho tratado establece en su Artículo 14.2 que las medidas de «policía de extranjería» destinadas a restringir la entrada son inaplicables a las personas llamadas en calidad oficial ante la OIT. El OLDS ha documentado que el consulado reconoció implícitamente la oficialidad de la misión al exonerar a las delegadas del pago de las tasas correspondientes, pero incurrió en una grave contradicción técnica al negarles el acceso aplicando leyes migratorias ordinarias.

Una exclusividad injustificada: El doble rasero de Schengen
Castillo Aroca ha destacado una realidad geopolítica que exige revisión inmediata. La República Dominicana es la economía de mayor crecimiento y estabilidad en la región, un Estado en pleno auge que, paradójicamente, permanece en el reducido grupo de solo cuatro países iberoamericanos a los que aún se les exige el visado Schengen: Cuba, Ecuador, Bolivia y la República Dominicana. La inconsistencia queda en evidencia al observar que otros países de la región con crisis institucionales severas, que registran altas tasas de migraciones forzadas y miles de solicitudes de asilo en el mundo, gozan de una exoneración de visado de la cual los dominicanos carecen.
El filtro global: Impacto en África y Asia
El director general del OLDS advirtió que este muro burocrático no es un incidente aislado, sino el síntoma de una falla sistémica en la organización. Castillo Aroca exigió que se analice cómo la aplicación de criterios ordinarios de visa turística está filtrando y silenciando también a las delegaciones de África y Asia.
Si los representantes del Sur Global deben someterse a criterios migratorios diseñados para el turismo masivo y condicionados por las altas tasas de rechazo de sus países, el tripartismo de la OIT y la representatividad de las Naciones Unidas quedan supeditados a las decisiones consulares del país anfitrión.
«La silla vacía de Ramona Díaz Cuello en Ginebra es un llamado a la coherencia. Exigimos una reevaluación técnica de la exigencia del visado Schengen para los dominicanos. El éxito económico y la estabilidad democrática del país deben ser correspondidos con la reciprocidad diplomática que merecen en el escenario global», concluyó Castillo Aroca.






