
Pretende erradicar las políticas de diversidad de la institución y encarga a Elon Musk un proyecto sobre el futuro de la guerra
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó esta semana una reducción del 20% de los puestos para generales y almirantes de las Fuerzas Armadas y anunció que el multimillonario Elon Musk participará en un nuevo grupo encargado de estudiar las armas y tecnologías que necesitará el país en futuros conflictos. Las medidas forman parte de la reorganización del Pentágono impulsada desde la llegada de Hegseth en enero de 2025, que combina la reducción de la estructura de mando con una mayor apuesta por drones, inteligencia artificial, robótica y sistemas autónomos.
Con esta movida se profundiza una renovación de la cúpula militar que comenzó poco después del regreso de Trump a la Casa Blanca. Al menos, 20 generales, almirantes y altos responsables civiles habían sido despedidos, forzados a abandonar sus cargos o habían dimitido hasta comienzos de septiembre, según un recuento de CBS News. Entre las salidas más relevantes figura la del general Charles Q. Brown, entonces presidente del Estado Mayor Conjunto, destituido por Trump en febrero de 2025 cuando todavía le quedaban más de dos años de mandato. También fue relevada la almirante Lisa Franchetti, primera mujer que había dirigido la Marina estadounidense.
Hegseth rechaza que exista una «purga», como han denunciado legisladores demócratas. «Los medios lo llaman una purga. Yo lo llamo rendición de cuentas», sostuvo el miércoles. El responsable del Pentágono argumenta que busca reducir burocracia, simplificar la cadena de mando y apartar a responsables que, en su opinión, habían desviado la atención de la preparación para el combate. Sus críticos sostienen, por el contrario, que la salida acelerada de oficiales experimentados puede debilitar la continuidad institucional de las Fuerzas Armadas.
La reorganización no supone, sin embargo, una retirada de Estados Unidos de las nuevas estructuras militares. Hegseth anunció también la creación del Autonomous Warfare Command, un nuevo mando de cuatro estrellas dedicado a coordinar drones, robótica, inteligencia artificial y otros sistemas autónomos. El objetivo es que esté operativo en octubre de 2027, aunque su puesta en marcha requerirá la participación del Congreso.
Es en esa transición tecnológica donde reaparece Musk.
El fundador de SpaceX codirigirá junto al fundador de Anduril, Palmer Luckey, y el expresidente republicano de la Cámara de Representantes Newt Gingrich el Project Meridian, una iniciativa de 120 días que estudiará cómo cambiará la guerra y qué capacidades deberá desarrollar Estados Unidos para mantener su superioridad militar. El grupo estará bajo la dirección del responsable de investigación e ingeniería del Pentágono, Emil Michael, y deberá presentar propuestas concretas para desarrollar y probar nuevas tecnologías.
Para Musk supone un regreso formal a la Administración Trump después de su etapa al frente de la iniciativa de eficiencia gubernamental DOGE y de su posterior enfrentamiento público con el presidente. También plantea interrogantes por la posición de sus empresas: SpaceX es uno de los principales contratistas tecnológicos del Gobierno estadounidense y sus satélites y redes de comunicaciones tienen aplicaciones fundamentales para la seguridad nacional.
La relación de Musk con el Pentágono ya había provocado tensiones internas. En marzo de 2025, una visita del empresario a la sede del Departamento de Defensa quedó envuelta en polémica después de que The New York Times informara de que podría recibir información sobre planes estadounidenses ante un eventual conflicto con China. Trump, Hegseth y el propio Musk negaron que fuera a recibir esos planes. Reuters informó entonces de que una reunión prevista con el Estado Mayor Conjunto fue cancelada después de la controversia. Musk pidió además que quienes hubieran filtrado la información fueran procesados.
El episodio tuvo consecuencias dentro del Pentágono. The Wall Street Journal informó posteriormente de que Hegseth reaccionó a aquella filtración con una investigación interna y amenazas de someter a responsables a pruebas de polígrafo. Las pesquisas sobre filtraciones se han ampliado desde entonces: CBS reveló en septiembre que varios altos mandos fueron sometidos a polígrafos tras la publicación de información clasificada sobre los arsenales estadounidenses.
No existe evidencia pública de que Musk haya dirigido o decidido las destituciones de altos oficiales. Su incorporación a Project Meridian, sin embargo, coloca ahora al empresario dentro de otra parte de la misma transformación del Pentágono: mientras Hegseth reduce la estructura tradicional del generalato, la Administración busca fuera de ella —y particularmente en Silicon Valley— parte de las ideas con las que pretende preparar al Ejército estadounidense para la próxima generación de conflictos.
FUENTE: La RAzón





