
Hasta ahora solo se ha recuperado el cuerpo de uno de los cinco buzos que perdieron la vida el jueves
La tragedia de las Maldivas suma otra víctima a los cinco submarinistas italianos fallecidos el jueves. Un buceador de las fuerzas armadas del archipiélago ha muerto este sábado mientras buscaba los cuerpos de los cuatro ciudadanos transalpinos que aún no han aparecido en las cuevas de Alimathà, en el atolón de Vaavu. El rescatista fue ingresado en estado crítico y los médicos no pudieron salvar su vida. Según las primeras informaciones, sufrió un problema de despresurización en el ascenso a la superficie, bien porque subió muy rápido o porque había permanecido demasiado tiempo a gran profundidad. La Guardia Costera maldiva había reanudado las inmersiones al amanecer con un equipo de ocho especialistas. Los dos primeros en sumergirse tenían como misión localizar y marcar la entrada a la red de cavernas donde desaparecieron los buzos el pasado jueves. Los otros seis miembros del equipo iban a intervenir después para darles relevo. Es una zona de difícil acceso.
Hasta ahora, solo se ha podido recuperar el cadáver de Gianluca Benedetti, buceador profesional de 44 años originario de Padua. Su bombona de oxígeno estaba vacía, por lo que se cree que quedó atrapado o se desorientó. El viernes, un fuerte temporal obligó a suspender temporalmente los trabajos de búsqueda de los otros cuatro desaparecidos: Monica Montefalcone, profesora de ecología marina en la Universidad de Génova; su hija, Giorgia Sommacal, de 22 años; Muriel Oddenino, bióloga marina de 31 años, y Federico Gualtieri, de 31 años, biólogo e instructor de buceo.
Los cinco formaban parte de un grupo de viajeros italianos a bordo del Duke of York, un barco de buceo desde el que realizaron una inmersión a gran profundidad en las cuevas de Alimathà. No eran turistas. Según la prensa de su país, recogían datos para estudios científicos. La alarma se activó al no regresar a la superficie tras horas de inmersión.
Investigan si tenían permisos
En paralelo a las operaciones de rescate, la Fiscalía de Roma ha abierto una investigación para determinar si se respetaron las normas de seguridad. Se estudia si el grupo descendió por debajo de los límites permitidos para el buceo recreativo y si contaba con autorizaciones para realizar una exploración científica.
Las primeras hipótesis señalan tres posibles causas: la desorientación dentro de la cueva a causa de la arena en suspensión, un fallo en la mezcla de gases respiratorios, o que uno de los buzos quedara atrapado y agotara el oxígeno junto a sus compañeros en un intento de rescate. Los investigadores también quieren verificar si se usó de manera correcta el llamado ‘hilo de Ariadna’, un cable guía vital en el buceo en cuevas para garantizar el retorno a la superficie.
Fuente: La Voz de Galicia





