
León XIV reapareció esta mañana en el Vaticano para rezar el ángelus solo cinco días después de extirparle un cáncer de pulmón
«Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!». León XIV reaparece una semana después en el ventanal del apartamento pontificio sin mostrar signo alguno de debilidad. Es más, con más energía, si cabe, en su saludo inicial. No hay flojera en su tono de voz y menos aún en su respiración. Nada parece indicar que el pasado martes por la tarde el Papa fuera intervenido de un cáncer de pulmón y que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Justo una semana antes, desde ese mismo lugar, anunciaba de viva voz que iba a ser operado de un nódulo detectado «en una fase muy temprana y bien localizado».
Robert Prevost, de 71 años, presidió esta mañana el rezo dominical del ángelus, como viene haciendo durante el último año y medio desde que fue elegido líder de los católicos. Y lo hizo tan solo un día después de haber recibido el alta médica tras su intervención.
«Deseo agradecer a todos los que en estos días han rezado por mí. He sentido verdaderamente su apoyo. Gracias», compartió ante los fieles presentes en la plaza de San Pedro, que correspondieron a las palabras del Pontífice con varias ovaciones. De la misma manera, expresó «una particular gratitud a los médicos, a los enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli».
León XIV confesó que «esta experiencia me ha permitido sentir de manera particular la cercanía a cuantos atraviesan la enfermedad y una condición de sufrimiento».
Con estas coordenadas, el Pontífice apuntó: «Superada esta fase delicada, como saben, ahora reanudaré gradualmente mis actividades, siempre con la ayuda de Dios y de sus oraciones». El Papa no se adentró en ofrecer más detalles sobre cómo será su día a día a partir de ahora.
Quien sí se expresó con claridad fue el doctor Stefano Margaritora, el cirujano que lo operó. «Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje», apuntó en una entrevista difundida por los medios vaticanos sobre una de las grandes incógnitas que hasta ayer había sobre la mesa: si León XIV podría viajar, a partir del 6 de noviembre, a Uruguay, Argentina y Perú. Su primera gran gira por América incluye hasta catorce vuelos y una agenda repleta de actos, con más de cuarenta discursos y reuniones, así como nueve misas multitudinarias. Todo ello sin olvidar la visita a Cusco, una ciudad situada a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.
Para el especialista, «si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa». «Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más», desarrolló.
Es más, se refirió explícitamente a la peregrinación programada, que presentó como «un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas», y le dio su aprobación.
Lo cierto es que, en un principio, la Santa Sede habló de un ingreso hospitalario de una semana y el Papa fue dado de alta cuando se cumplieron cuatro días de internamiento. Es el plazo habitual cuando se utiliza Uniportal VATS, la técnica mínimamente invasiva creada por el español Diego González Rivas. «Fue una operación rutinaria» y «estamos realmente contentos», sentencia el cirujano, tumbando cualquier pronóstico agorero.
En este sentido, también ha elogiado a Prevost como paciente, en tanto que «se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más motivadas después de este tipo de operaciones». «Por eso, la atención que hemos tenido que prestarle ha sido realmente mínima ya que su voluntad de recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable», desarrolla el facultativo.
De la misma manera, descarta que su salida del Policlínico Gemelli haya sido precipitada. «En el momento del alta hospitalaria, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias», certifica el especialista italiano. Con la misma naturalidad, subraya que «la reexpansión del pulmón después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente. Por tanto, en términos generales, su estado es bueno».
Margaritora también ha desvelado que el descubrimiento del tumor maligno de pulmón del Papa fue absolutamente fortuito como, por desgracia, sucede con frecuencia. «Al realizarle unas pruebas rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una pequeña mancha. Esto es bastante normal», comenta.
En paralelo, el médico reconoce que «haber operado a un Papa ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir». Entre otras cosas porque «por primera vez, al menos en la historia moderna, un Papa se somete a una intervención por un tumor maligno». «Sabes que tienes sobre ti los ojos del mundo entero, porque no se trata solamente de un jefe de Estado: es el líder de los fieles que están repartidos por todo el mundo y suscita una enorme atención mediática», admite el cirujano.
FUENTE: La Razón







