
En la región de Kiev, una central térmica clave para el suministro eléctrico ha sido alcanzada por segunda vez en una semana
Rusia volvió a atacar esta madrugada la retaguardia ucraniana con decenas de drones y misiles, en un bombardeo que alcanzó Kiev, Cherníguiv, Poltava, Kirovograd, Dnipropetrovsk y Odesa y dejó al menos 19 muertos. Los ataques afectaron infraestructuras energéticas y de la industria militar, además de numerosas viviendas.
“Uno de los objetivos clave fue nuestra infraestructura energética”, denunció el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien señaló que también resultaron dañadas múltiples viviendas.
En la región de Kiev, una central térmica clave para el suministro eléctrico habría sido alcanzada por segunda vez en una semana. Rusia aseguró, por su parte, haber atacado en la capital la empresa Smart Ammunition y otras instalaciones vinculadas a la producción de armamento.
La mayor tragedia se produjo en Priluki, en la región de Cherníguiv, donde murieron 13 personas, entre ellas cuatro menores, al quedar destruido un edificio residencial. Otras 50 personas resultaron heridas.
Rusia también afirmó haber atacado instalaciones relacionadas con la producción de misiles y drones en Dnipró, Kremenchuk, Oleksandria, Járkov e Izmail. Ucrania informó además de dos muertos en Kremenchuk y otros dos en Oleksandria.
Según Zelenski, Rusia lanzó unos 70 misiles y 130 drones. La Fuerza Aérea ucraniana aseguró haber derribado 39 misiles de crucero, cinco balísticos y 117 drones. Sin embargo, los proyectiles y drones que no fueron interceptados impactaron en 18 puntos del país.
Zelenski volvió a advertir de la especial vulnerabilidad de Ucrania ante los misiles balísticos rusos y reclamó a sus aliados más interceptores para los sistemas Patriot, los únicos capaces de hacerles frente con garantías. El presidente ucraniano ya había advertido el día anterior de que Rusia preparaba un ataque masivo.
FUENTE: La Razón





