Los continuos ataques de Ucrania contra la infraestructura energética y logística rusa han provocado limitaciones al repostaje en decenas de regiones y una crisis sin precedentes en Crimea

Varias regiones de Siberia han comenzado a limitar la venta de combustible ante el temor a una escasez provocada por los continuos ataques de drones ucranianos contra refinerías, depósitos de petróleo y la red logística rusa. Las autoridades locales aseguran que las medidas buscan evitar compras masivas y posibles especulaciones.
La región de Omsk prohibió la venta de gasolina en canistras y fijó un máximo de 40 litros por vehículo. También limitó la venta de diésel a 80 litros en las gasolineras convencionales y a 200 litros en las situadas en las autopistas. Medidas similares han sido anunciadas en Irkutsk y Novosibirsk, mientras que en la región de Sarátov se estableció un tope de 30 litros por automóvil.
Las restricciones se han extendido también a otras zonas del país. Grandes cadenas de estaciones de servicio, entre ellas Tatneft, Lukoil y Rosneft, han impuesto límites al repostaje incluso en Moscú, San Petersburgo y Tartaristán. Además, las principales plataformas de comercio electrónico, como Ozon y Avito, han prohibido la venta de gasolina a través de internet.
La situación es todavía más grave en Crimea. Las autoridades impuestas por Moscú en la península han prohibido por completo y hasta nuevo aviso la venta de combustible a particulares y empresas. Desde ahora, la gasolina y el diésel solo estarán disponibles para ambulancias, vehículos del Ministerio de Emergencias y otros servicios públicos considerados esenciales.
El gobernador de Crimea, Serguéi Aksiónov, pidió calma a la población y aseguró que las autoridades informarán de nuevas decisiones en los próximos días. La península ya había impuesto a comienzos de junio un límite de 20 litros por vehículo mediante un sistema de cupones, que ahora ha quedado suspendido.
La crisis del combustible se ha agravado por los ataques ucranianos contra las infraestructuras energéticas y las rutas de transporte rusas, especialmente los accesos a Crimea a través del estrecho de Kerch y del corredor terrestre que une la península con las zonas ocupadas del sur de Ucrania. Según medios rusos, al menos 53 regiones han sufrido problemas de suministro en las últimas semanas y 18 de ellas ya han aplicado algún tipo de restricción al repostaje.
Fuente: La Razón






