
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de si autor
Johnny Sánchez
Los nuevos estatutos vigentes del PRM ya contemplan mecanismos democráticos como son:
El voto universal de los militantes para ciertas elecciones internas;
convenciones de delegados; consultas a dirigentes con resultados vinculantes;
congresos partidarios para debatir y evaluar la gestión de la organización, pero bases ven lo mismo siempre.El sin padrino que no aspire.
Se priorizan escogencia de dirigentes con dinero, por los que tienen carisma con gente y ya nadie pobre aspirará.
Si la reforma amplía el uso de esos mecanismos tradicionales, fortalece la transparencia de las elecciones internas y limita decisiones concentradas en la dirección ejecutiva, podría producir una cultura nueva más participativa.
Se aprobó sin ningún disenso, vea foto:
Pero, hay aspectos que generan cuestionamientos
La discusión pública sobre la reforma ha estado vinculada a propuestas para modificar calendarios internos y limitar mandatos de autoridades partidarias, tema que ha provocado desacuerdos dentro de la organización.
En agosto 2028, se hará otra elección interna prm y habrá un nuevo Presidente, no sabemos quien ganará, ya nadie dura 4 años; algunos dirigentes defienden esta medida como una forma de preservar la unidad y ordenar la transición hacia los próximos procesos electorales, mientras que otros consideran que deben privilegiarse elecciones internas más frecuentes.
Lo que realmente determinará el resultado.
La experiencia de muchos partidos muestra que la democracia interna no depende solo del texto estatutario, sino de tres elementos:
Que las autoridades sean escogidas mediante procesos competitivos y transparentes.
Que las bases tengan influencia real en las decisiones.
Que las reglas se apliquen incluso cuando afectan a los grupos con más poder.
Por ahora, es prematuro afirmar que los nuevos estatutos traerán automáticamente una cultura más democrática al PRM. La reforma puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la participación y la institucionalidad, pero su impacto dependerá del contenido final aprobado y, sobre todo, de cómo se apliquen las nuevas reglas en la práctica.
¿Quiénes serían los principales ganadores y perdedores dentro del PRM con los cambios que se est
discutieron?
Ganaría la diáspora si tiene un representante fijo en cúpula decisiva del PRM y perdedores los de siempre, caciques viejos robles que ya no tendrá el poder del veto influenciando decisiones
Esto implica garantizar procesos transparentes, participativos y, sobre todo, abiertos a la competencia real de nuevas ideas y nuevos liderazgos.
La fortaleza de un partido político no reside en la permanencia de estructuras, sino en su capacidad de renovarse.
En ese sentido, es imprescindible que este proceso garantice la participación efectiva de nuevos aspirantes y liderazgos emergentes dentro de la Juventud Revolucionaria Moderna (PRM) y cúpula PRM
Limitar la apertura, reducir la competencia o reproducir esquemas cerrados no solo debilita la democracia interna, sino que también desconecta al partido de la realidad de su propia base juvenil.

La juventud no busca espacios simbólicos. Busca oportunidades reales para aportar, liderar y transformar. Su mirada fresca, su sensibilidad frente a los desafíos del país y su energía transformadora resultan indispensables para la sostenibilidad de cualquier proyecto político.
Este es el momento de apostar por una renovación auténtica, que fortalezca la Juventud Revolucionaria Moderna como un espacio vivo, dinámico y representativo. Pero también es un momento que exige madurez: la unidad del partido debe prevalecer, entendiendo que la diversidad de aspiraciones no es una debilidad, sino una señal de vitalidad democrática.
La juventud dominicana está lista. Lista para asumir responsabilidades, para liderar y para construir. Pero también está consciente de que los espacios no se conceden, se conquistan.
Cultura interna vs. reglas escritas
Cambiar los estatutos no garantiza automáticamente un cambio de cultura. La cultura interna depende de hábitos, tradiciones y prácticas de los líderes y militantes:
Si los líderes actuales respetan los nuevos estatutos y fomentan la participación, la democracia interna puede fortalecerse.
Si hay resistencia o interpretación flexible de las reglas, los cambios pueden quedarse solo en papel.
Experiencias comparables
en partidos de la región que han reformado estatutos:
Algunos lograron mayor transparencia en elecciones internas y rendición de cuentas.
Otros solo modificaron formalmente los estatutos, pero la concentración de poder y la toma de decisiones centralizada se mantuvieron.
Factores clave para un cambio real:
Compromiso de la dirigencia con la democracia interna.
Participación activa de los miembros en procesos de control y decisión.
Mecanismos claros de sanción si alguien viola los estatutos.
Transparencia en elecciones internas y manejo de recursos.
Conclusión preliminar.
Los nuevos estatutos pueden crear las condiciones formales para una cultura más democrática, pero el cambio real dependerá de la voluntad política de los líderes y de la participación activa de la militancia. Si los estatutos solo se quedan en papel, la cultura interna probablemente seguirá siendo la misma.
La política contemporánea ha cambiado las reglas del juego. Las redes sociales permiten construir liderazgos sin depender de las estructuras partidarias que durante décadas fueron indispensables para alcanzar el poder.
Un candidato colombiano, «el tigre», con una narrativa potente, una presencia digital efectiva y una capacidad para canalizar el descontento social puede competir en condiciones que antes parecían imposibles.
Porque hay una verdad que no admite matices:
La juventud debe defender sus espacios, porque el poder ni se hereda ni se cede,
?verdad, Juan Garrigo Mejía?, se conquista o arrebata, yo apoyo a Juan G Mejía.







