
Los mercados de deuda vuelven a ser los claros protagonistas de la sesión
Los mercados de deuda vuelven a ser los claros protagonistas de la sesión, lastrando el comportamiento de las bolsas en el arranque de un mes de septiembre que, históricamente, ha sido uno de los más débiles del año para los principales índices.
La rentabilidad de los bonos mundiales ha vuelto a alcanzar sus niveles más elevados en casi dos décadas, a medida que el repunte del precio del petróleo reaviva las preocupaciones sobre la inflación y lleva a los inversores a elevar sus expectativas sobre los tipos de interés.
El movimiento comenzó el viernes, después de que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, reiterase su compromiso de devolver definitivamente la inflación al objetivo, y se ha intensificado esta semana con el nuevo repunte de los precios energéticos provocado por la escalada de las tensiones en Oriente Medio. De hecho, la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años se aproxima de nuevo a los niveles anteriores a la decisión de Scott Bessent que sacudió al mercado el mes pasado, cuando el Tesoro anunció que duplicaría, como mínimo, su programa de recompra de bonos.Play Video
Más allá del petróleo, los inversores continúan exigiendo una mayor compensación por mantener deuda a largo plazo. A las dudas sobre una inflación más persistente se suman el elevado gasto público y unas necesidades de financiación crecientes, tanto por parte de los gobiernos como de las grandes compañías tecnológicas para financiar el desarrollo de la inteligencia artificial. Una combinación que vuelve a ejercer presión sobre el tramo largo de las curvas de tipos.
El Ibex 35 tampoco escapa de este escenario y pierde con contundencia los 20.000 puntos. El repunte de las rentabilidades de los bonos está penalizando especialmente a aquellos sectores más sensibles al coste de financiación, entre ellos las compañías con mayores niveles de endeudamiento, el inmobiliario y algunos valores ligados al consumo.
Los valores turísticos también se sitúan entre los más castigados de la sesión. La nueva escalada de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán ha impulsado nuevamente el precio del petróleo, elevando las expectativas de costes para aerolíneas y otras compañías relacionadas con el sector.
La banca tampoco consigue actuar como refugio pese al escenario de tipos más elevados. Aunque unas rentabilidades superiores pueden favorecer inicialmente los márgenes financieros, el mercado comienza a descontar también sus efectos sobre la economía: un endurecimiento prolongado de las condiciones financieras puede reducir la demanda de crédito, deteriorar la actividad de los clientes y terminar pesando sobre los ingresos por comisiones y, eventualmente, sobre la calidad crediticia.
En el ámbito macroeconómico, las ofertas de empleo en Estados Unidos aumentaron ligeramente en julio mientras los despidos disminuyeron, apuntando a que la demanda de trabajadores continúa estable, aunque en niveles moderados. Al mismo tiempo, la actividad manufacturera volvió a expandirse en agosto por octavo mes consecutivo, aunque moderó ligeramente su ritmo después de alcanzar recientemente máximos de cuatro años.
En Europa, la publicación del IPC de la eurozona, en línea con las expectativas, apenas ha modificado las perspectivas sobre política monetaria y mantiene al euro prácticamente estable frente al dólar, nuevamente alrededor del nivel de 1,16.
En el plano corporativo, Tim Cook ha cedido las riendas de Apple a John Ternus, poniendo fin a una etapa al frente de la compañía en la que Apple consolidó su posición como una de las marcas más valiosas del mundo y se convirtió también en una de las compañías de mayor capitalización bursátil.
Por último, las ventas también se extienden a los metales preciosos. El oro y la plata retroceden con fuerza ante el repunte de las rentabilidades de los bonos, el fortalecimiento del dólar y unas expectativas de tipos de interés más elevados durante más tiempo, factores que incrementan el coste de oportunidad de mantener activos que no ofrecen rentabilidad.
FUENTE: La Razón







