
El presidente Trump admite sopesar si “arrasar Irán, dejarles que se pudran por la vía económica o pactar” entre los rumores cada vez más intensos de nuevos ataques estadounidenses
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, insistió este domingo en que no se permitirá el libre tránsito por el estrecho de Ormuz hasta que EEUU no acepte las condiciones de su país, fundamentalmente el levantamiento de las sanciones y el fin de las hostilidades. “Durante los últimos siete meses hemos demostrado que no nos rendimos ante la agresión”, aseguraba ayer el también líder del equipo negociador de su país en medio de un ambiente de alta tensión regional marcado por el recrudecimiento de la situación en Yemen y por los rumores de una inminente ofensiva estadounidense contra la República Islámica.
“Nuestros mensajes y la explicación de nuestras condiciones han sido transmitidos con claridad a la otra parte a través de mediadores”, confirmaba ayer Qalibaf, una información que ya el sábado había revelado el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, al asegurar que la posición del régimen había sido trasladada a las autoridades de Qatar.
“Rechazar cualquier interacción o diplomacia, sin sopesar las probabilidades, conduce en la práctica al país hacia el desgaste y a una guerra sin fin”, avisaba el presidente del Parlamento de la República Islámica, que criticaba también a quienes subestiman la capacidad de las Fuerzas Armadas iraníes y apuestan por la rendición. A juicio de Qalibaf, Irán “debe hacer retroceder al enemigo y asestarle golpes devastadores con todo su poderío militar”.

Mientras tanto, el Mando Central de Jatam al-Anbiya reconocía en un mensaje transmitido por televisión haber recibido información de que “EEUU, con el apoyo de algunos países de la región, se está preparando para lanzar un ataque”. “Si EEUU comete un error en su trato con Irán, todas las bases e intereses de ese país… se convertirán en objetivo de ataques continuos, eficaces y dolorosos, sin ningún límite ni restricción”, avisaba es el mando operativo de las Fuerzas Armadas iraníes. Además, las autoridades iraníes hicieron ayer público que el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, se encontraba este domingo en Teherán, donde abordó con las autoridades iraníes -Islamabad ha sido desde el principio un país fundamental en la mediación- el impasse negociador.
Por otra parte, un diputado del Parlamento, Alí Hayideliganí, anunciaba ayer la presentación de una iniciativa por la vía de urgencia para el que la cámara apruebe la retirada de Irán del Tratado de No Proliferación Nuclear en respuesta a los ataques de EE UU e Israel. “Recientemente varios representantes han presentado un plan de tres puntos para la retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear que debe ser incluido en la agenda por la Mesa porque ante las condiciones específicas del país continuar en el TNP solo perjudica al país”, aseveraba el diputado.
Los contundentes mensajes tanto del presidente del Parlamento iraní como de los mandos militares del régimen llegan en medio de los rumores cada vez más intensos sobre una próxima acción bélica estadounidense en suelo iraní, alimentada sin duda por las declaraciones del propio presidente Trump. Ayer, el inquilino de la Casa Blanca revelaba ante los micrófonos de Fox News que está “en modo tomar decisiones” y que “van a pasar grandes cosas en un futuro no muy distante”. Las opciones que están sobre la mesa son, a juicio del presidente de EE UU, “arrasar Irán, dejarles que se pudran por la vía económica o pactar”. En una pirueta propia del mandatario estadounidense, Trump admitía también su disposición a reunirse con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, aprovechando su visita a Nueva York con motivo de la próxima sesión anual de la Asamblea General de la ONU.
Además, horas después de que el Departamento de Estado emitiera una alerta avisando a los ciudadanos estadounidenses del riesgo que corre su seguridad en Oriente Medio, el mandatario estadounidense aseguraba que está en contacto permanente con los hutíes de Yemen, quienes le habrían dado su palabra de que no atacarán intereses de su país en el mar Rojo en medio del recrudecimiento de los enfrentamientos entre el ejército yemení reconocido internacionalmente y los rebeldes proiraníes. Este domingo la coalición internacional liderada por Arabia Saudí reconocía haber interceptado un misil balístico dirigido contra Riad y frustrado otros ataques contra las ciudades de Bish, Taif, Farasán y Yanbu.
“Las acciones de los hutíes contribuyen a prolongar la escalada. La cuestión ahora es si llegará a articularse una coalición para hacerles frente y, en caso de que EE UU consiga impulsarla, si ese modelo podría eventualmente replicarse frente a Irán”, asegura a LA RAZÓN el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh. “De ser así, esto podría dificultar la estrategia de confrontación de Teherán. Sin embargo, la escalada también se produce en un momento de creciente tensión en Europa, un contexto que Irán busca aprovechar para disuadir a los aliados de EE UU de involucrarse”, concluye el politólogo.
FUENTE: La Razón







