
La Fiscalía investiga lo ocurrido como posible «acto de terrorismo»
Polonia amaneció ayer de luto oficial, que se prolongará hasta hoy, y conmocionada por el ataque cometido por un joven de 24 años, de nacionalidad polaca, en el centro de Cracovia, la segunda mayor ciudad del país. El tiroteo, perpetrado desde un coche en plena plaza mayor, dejó seis fallecidos y 15 heridos de gravedad. A ellos se suman otros tres muertos –los padres y la hermana del presunto autor–, cuyos cadáveres fueron hallados en la vivienda familiar de Ostrowiec-Swiiiiietokrzyski.
En total, son nueve las víctimas mortales. Entre los fallecidos en Cracovia hay varios extranjeros, ya que se trataba de una zona turística. Un británico perdió la vida, mientras que entre los heridos hay también ciudadanos de Alemania, Portugal, Austria y Rusia. La Fiscalía polaca investiga ya el tiroteo como un posible «acto de terrorismo» y también incluye en la investigación la muerte de los tres familiares del sospechoso. Y es que los primeros indicios apuntan a que ambos hechos fueron cometidos por la misma persona.
El atacante se encuentra hospitalizado después de que un policía que había sido atacado y tenía una herida de bala arriesgara su vida para detenerlo y le disparara sin llegar a matarlo. El sospechoso permanece ingresado en un hospital de Cracovia en estado crítico, mientras que los dos agentes despertaron ayer del coma inducido tras ser operados. Uno de ellos sigue grave, lo que llevó al ministro de Justicia, Waldemar Zurek, a pedir donaciones urgentes de sangre para ayudar a salvar la vida del «héroe». «Los policías actuaron como auténticos héroes», dijo, por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ya que su rápida y contundente actuación evitó un mayor número de víctimas mortales. Las banderas de todo el país ondean a media asta.
Ideas muy radicales
Los detalles que se han conocido sobre la personalidad del joven, que había recibido formación profesional como tornero en el sector de la automoción, dan a entender que tenía posiciones e ideas «muy radicales» de extrema derecha, tal como aseguró el sábado por la noche el ministro del Interior, Marcin Kierwinski. De forma oficial, aún se mantiene la cautela, pero las autoridades han revelado que dicha ideología podría estar detrás de la motivación del joven, tal como ha informado el diario conservador «Gazeta Prawna».
Al parecer, antes de dirigirse al centro de Cracovia, acribilló a sus familiares, que se encontraban en casa, a unas dos horas y media de camino y a unos 180 kilómetros de Cracovia. Al parecer, tanto su padre, que fue asesinado, como el joven eran aficionados al tiro y acudían regularmente a practicar juntos al club de tiro Swit, de Starachowice. Tenía dos armas registradas a su nombre. Para el asalto en la ciudad, donde disparó desde su coche a los transeúntes a bocajarro, utilizó un fusil de asalto semiautomático del tipo AR-15, aunque llevaba aún más armas en el vehículo. Se trata de un arma de uso no militar que se puede obtener con un permiso de armas convencional en Polonia.
Ayer, mientras se celebraba una misa por las víctimas del atentado en la basílica de Santa María, en la misma plaza donde se produjo la masacre, se conocían más detalles sobre el agresor, que podría haber atacado a cualquier persona que se encontrase en dicho lugar en ese momento, tal como recordó este domingo el arzobispo de Cracovia, Grzegorz Rys.
«Nunca sonreía»
Según la prensa, sus vecinos lo describían como un joven que, al parecer, vestía siempre de negro y nunca sonreía. De acuerdo con el portal «Interia», el atacante nació en 2002 en una localidad distinta de aquella en la que residía con su familia, en el municipio de Wasniów, y su hermana era tres años menor que él. Su familia era católica y él incluso había ganado en 2013 un concurso religioso llamado «Con Jesús por el Vía Crucis». Sus conocidos lo describen como callado, reservado y poco comunicativo. Al parecer, no había causado graves problemas en el pasado en su barrio.
El medio «Dziennik» asegura que, cuando era más joven y estaba en el colegio, había dibujado personas ahorcadas, escenas de tiroteos y ataques contra colegios. Le interesaba la historia y, al parecer, le fascinaba el nazismo. Esta información, sin embargo, no ha sido aún confirmada oficialmente por las autoridades.
No obstante, antiguos compañeros de clase aseguraban haber visto símbolos nacionalsocialistas dibujados en sus cuadernos. Ya de adulto, abrió varias cuentas en redes sociales en las que posaba con armas, según la web Tysol. Sin embargo, en torno a dichas cuentas hay muchas preguntas abiertas, ya que, al parecer, han sido desactivadas. Se desconoce si las desactivó la policía en el marco de la investigación o si lo hicieron previamente terceras personas.
De momento, no hay constancia de que perteneciera a una organización terrorista o a una estructura extremista organizada. Por el contrario, todo apunta a que actuó como un lobo solitario. Ahora, las distintas investigaciones puestas en marcha tratarán de esclarecer las circunstancias de un ataque que ha puesto el foco en el origen de la radicalización del autor.
FUENTE: La Razón







