
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Johnny Sánchez
Después de hacer maestría electoral con escuela JCE, especializándome en ley 20-23, tengo reservas método D’Hondt, bueno matemáticamente, pero con fallas de representación minoritarias
Titular D’Hondt: la matemática que convierte minorías en mayorías en el Congreso dominicano mueve a lectores, esto creo:
La discusión no debería limitarse a si D’Hondt es matemáticamente válida. La pregunta democrática es:
¿El sistema electoral convierte los votos de los ciudadanos en una representación parlamentaria realmente proporcional?
Un sistema puede cumplir formalmente con la proporcionalidad y, sin embargo, producir desigualdad en el valor efectivo del voto, dependiendo de la circunscripción y del número de escaños disponibles.
Prepare un análisis específico de D’Hondt en la Cámara de Diputados dominicana, incluyendo ejemplos con votos ficticios para demostrar cómo un partido puede obtener más o menos escaños de lo que aparentarían su porcentaje de votos.
Las fallas del sistema proporcional con fórmula D’Hondt para asignar escaños en el Congreso, su principal problema es que, aunque busca representar proporcionalmente los votos, puede producir una distribución de escaños que favorece a los partidos más votados.
Principales fallas de D’Hondt
- Favorece a los partidos grandes
En la práctica, un partido con mayor votación puede obtener una cantidad de escaños superior a la que tendría con una proporcionalidad matemática perfecta. - Perjudica a partidos pequeños
Los partidos con porcentajes modestos de votos pueden quedarse sin representación, especialmente cuando las circunscripciones eligen pocos diputados. - El tamaño de la circunscripción es determinante
No es lo mismo competir por 5 escaños que por 20. Mientras menos escaños se reparten, más difícil resulta para una fuerza pequeña conseguir representación. - Votos que no producen representación
Miles de ciudadanos pueden votar por una candidatura y terminar sin ningún diputado que represente directamente esa opción política. - La proporcionalidad no es absoluta
D’Hondt es proporcional, pero no significa que cada partido reciba exactamente el mismo porcentaje de escaños que de votos. - Puede fortalecer el bipartidismo o la concentración política
Cuando los partidos grandes reciben una ventaja sistemática, se dificulta la aparición y consolidación de nuevas fuerzas.
Eso quieren las élites 3 partidos en RD y quitar bisagras de ocasión cobrando en JCE
El punto central es que D’Hondt no reparte los escaños simplemente multiplicando el porcentaje de votos por el número de diputados. Los distribuye mediante cocientes sucesivos, lo que tiende a favorecer a las organizaciones con mayor votación. La propia JCE establece su utilización para las diputaciones territoriales, y la legislación contempla la representación proporcional.
Ejemplo dominicano sencillo
Supongamos una circunscripción con 5 diputados y cuatro partidos:
| Partido | Votos | % votos |
| A | 46,000 | 46% |
| B | 30,000 | 30% |
| C | 14,000 | 14% |
| D | 10,000 | 10% |
| Total | 100,000 | 100% |
Con una proporcionalidad matemática perfecta, esperaríamos aproximadamente:
- A → 2.30 diputados
- B → 1.50
- C → 0.70
- D → 0.50
Pero no existen 0.30 ni 0.50 diputados. D’Hondt tiene que convertir esos votos en cinco escaños completos.
Los cocientes serían:
| Partido | ÷1 | ÷2 | ÷3 | ÷4 |
| A | 46,000 | 23,000 | 15,333 | 11,500 |
| B | 30,000 | 15,000 | 10,000 | 7,500 |
| C | 14,000 | 7,000 | 4,667 | 3,500 |
| D | 10,000 | 5,000 | 3,333 | 2,500 |
Los cinco cocientes mayores son:
46,000 A → 30,000 B → 23,000 A → 15,333 A → 15,000 B
Resultado:
- A = 3 diputados
- B = 2 diputados
- C = 0
- D = 0
Ahí aparece el problema político de la fórmula:
A obtuvo 46% de los votos, pero consiguió 60% de los escaños.
C obtuvo 14% de los votos, pero obtuvo 0 diputados.
Eso no significa necesariamente que D’Hondt sea ilegal o anticonstitucional. De hecho, el Tribunal Constitucional ha considerado que la fórmula es compatible con el principio de representación de las minorías.
¿Dónde está entonces la falla?
La crítica más fuerte no debería ser simplemente decir “D’Hondt es antidemocrático”, porque jurídicamente esa afirmación es demasiado absoluta.
La crítica más sólida sería:
D’Hondt transforma una diferencia relativamente pequeña de votos en una diferencia mayor de representación parlamentaria, especialmente en circunscripciones pequeñas.
En la Cámara de Diputados se ha señalado, por ejemplo, que en La Romana una fuerza con alrededor del 46% de los votos pudo terminar con 3 de 4 diputados, equivalente al 75% de la representación. También se ha planteado sustituir D’Hondt por Sainte-Laguë/Webster, buscando una relación más proporcional entre votos y escaños.
El verdadero problema dominicano: circunscripciones pequeñas
Aquí está la parte más interesante.
Si una circunscripción elige 2, 3, 4 o 5 diputados, D’Hondt tiene muy poco espacio para expresar proporcionalidad.
Por ejemplo, con 3 diputados, un partido podría tener aproximadamente 30% de los votos y aun así quedarse sin representación dependiendo de cómo se distribuyan los votos entre los demás partidos.
Por eso hay que distinguir:
D’Hondt + circunscripción pequeña = mayor posibilidad de sobrerrepresentación.
Mientras que:
D’Hondt + circunscripción grande = generalmente mayor proporcionalidad.
Y existe otra cuestión importante
En República Dominicana hay que separar dos problemas distintos:
- ¿Cuántos diputados obtiene cada partido?
→ interviene D’Hondt. - ¿Qué candidato ocupa los escaños obtenidos por ese partido?
→ interviene el voto preferencial.
La propia JCE distingue ambas etapas: primero se determina la cantidad de escaños correspondientes a cada partido mediante la fórmula proporcional y luego se determina quién ocupa esos escaños mediante los votos preferenciales.
Por eso decir “el candidato más votado debe ser diputado” no siempre describe correctamente el sistema actual.
Una reforma interesante
Para República Dominicana yo compararía tres modelos:
| Sistema | Ventaja | Problema |
| D’Hondt | Estabilidad y facilidad de aplicación | Favorece relativamente a los partidos grandes |
| Sainte-Laguë/Webster | Mayor proporcionalidad | Puede fragmentar más la representación |
| Mayoría simple | Gana directamente quien tiene más votos | Puede eliminar representación de minorías |
La discusión, por tanto, no debería ser simplemente “D’Hondt sí o no”.
La pregunta democrática más importante sería:
¿Queremos que el Congreso dominicano represente proporcionalmente la diversidad de votos de los ciudadanos, o que produzca mayorías parlamentarias más fuertes aunque esas mayorías estén sobrerrepresentadas?
Ese es el verdadero debate.
Y hay un dato político muy actual: en septiembre de 2026 vuelve a estar en discusión la eliminación de D’Hondt para las diputaciones territoriales, mediante una propuesta que busca sustituir el reparto proporcional entre partidos por un sistema basado en los candidatos individualmente más votados.





