
Los almacenes de dos de las mayores cadenas de distribución fueron alcanzados provocando incendios y “pérdidas significativas” de productos
Los ataques rusos contra los almacenes de los mayores supermercados alimentan el temor a una posible escasez de comida en Ucrania, mientras Kiev vive 55 alarmas de ataque aéreo en menos de cinco días en un intento de Moscú por paralizar la capital ucraniana.
Los almacenes de dos de las mayores cadenas de distribución, Varus y ATB, fueron alcanzados el lunes por drones rusos, provocando incendios y “pérdidas significativas” de productos. Los ataques se suman a los del fin de semana contra instalaciones de Auchan y del gtrupo Fozzi, así como a una planta de PepsiCo, y confirman el creciente enfoque de Rusia sobre la logística alimentaria del país.
“Ya veo una escasez parcial de algunos productos”, afirma Olena Semeniak, una redactora publicitaria de 32 años residente en Kiev. Según ella, el surtido de muchas tiendas cambia cada día: productos como el azúcar o las bebidas desaparecen durante días o semanas.
Algunos de sus familiares han empezado a acaparar comida –pasta o carne en conserva– de cara al invierno. Sin embargo, la situación “no es catastrófica”, precisa, y la mayoría de los consumidores siguen encontrando una amplia variedad de productos.
“No habrá una escasez sistémica de alimentos”, asegura el ministro de Agricultura, Taras Visotski, mientras las autoridades intentan restar gravedad a la crisis y evitar el pánico. Las grandes cadenas de distribución están reorientando con urgencia su logística de almacenes grandes a instalaciones más pequeñas para reducir riesgos.
No obstante, las enormes pérdidas provocadas por los ataques rusos se traducirán previsiblemente en recortes salariales para el personal y en una subida de precios, lo que aumentará la presión sobre una economía ya castigada por la guerra.
Por ahora, el sector de la defensa ucraniano tiene dificultades para encontrar una solución fiable al cambio de Rusia hacia drones de propulsión a reacción mucho más rápidos. Se espera que los daños se multipliquen, ya que Moscú también ataca comercios no alimentarios como la cadena de cosmética EVA o los hipermercados de materiales de construcción Epicentre.
Mientras tanto, la presión psicológica del peligro constante es lo que más preocupa a muchos vecinos. En Kiev, las alarmas de ataque aéreo se han activado más de 50 veces desde el inicio de la ofensiva aérea rusa el jueves.
“Ya no entiendo cuándo empieza la alarma y cuándo termina”, dice Olena Semeniak, quien señala que las explosiones se han vuelto cotidianas en los últimos días. El olor a humo de los incendios obliga a mantener las ventanas cerradas la mayor parte de la noche.
Hasta el momento, 44 personas han muerto y 85 han resultado heridas solo en Kiev en estos últimos ataques. Los bombardeos rusos contra infraestructuras energéticas provocaron también cortes de electricidad el lunes en seis regiones del norte y el este del país.
“Tengo mucho miedo de que ataquen las infraestructuras de agua y alcantarillado. En ese caso probablemente tendría que huir a las regiones occidentales, por ahora más seguras”, confiesa Semeniak.
“Ahora mismo, la táctica de Rusia es desgastar a Ucrania, y en primer lugar a nuestra gente”, subrayó Volodímir Zelenski.
Entre el jueves y el lunes, Rusia lanzó 1.500 drones de largo alcance contra Ucrania, según el presidente ucraniano. Ochocientos de ellos eran del tipo más rápido y peligroso: drones de propulsión a reacción. La mayoría son interceptados por la aviación en operaciones de alto riesgo, mientras los ucranianos buscan una solución mejor y solo planean ampliar la producción de interceptores fiables.
Rusia presenta sus ataques como respuesta a los crecientes ataques ucranianos contra gigantes de comercio electrónico e infraestructuras petroleras, con los que Kiev esperaba erosionar el apoyo a la guerra en Rusia y privarla de recursos. En realidad, Moscú varía sus objetivos en busca constante de los puntos más sensibles de Ucrania para desestabilizar la situación y forzar una rendición, al tiempo que proyecta fuerza ante su audiencia belicista interna tras los dolorosos ataques ucranianos.
En el frente, los avances rusos siguen siendo lentos en Donetsk a pesar de su presión y Ucrania continúa su contraofensiva en partes del frente sur y este. En este contexto, Rusia intenta aprovechar el déficit ucraniano de munición para la defensa antiaérea y destruir todo tipo de infraestructuras civiles para socavar la economía y la resistencia ucraniana y hacer inhabitables las ciudades.
FUENTE: La Razón







