
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Johnny Sánchez
La mentira es una práctica que tradicionalmente la opinión pública relaciona con la profesión política.
Esta postura ampliamente aceptada entre los miembros de las sociedades democráticas, con independencia de su edad o color político, se construye sobre una imagen artificial en la que habitualmente pensamos que la política en general y los dirigentes políticos en particular eran más sinceros y francos en el pasado, mientras que los candidatos políticos de las actuales democracias representativas aparecen como mentirosos según las circunstancias
La manipulación y la convicción, en general, son una práctica aceptada y admitida en las democracias con un alto grado de desarrollo tecnológico y a través de la implantación de las nuevas tecnologías para favorecer la decisión electoral de las personas. De hecho, hay empresas especializadas (Imagen & Encuestadoras) en ofrecer este tipo de servicios y el propio conocimiento político, psicológico y neurológico está mostrando un interés en los últimos años por profundizar en ámbitos como la conducta humana y su respuesta ante determinados estímulos.
Existe una larga tradición del pensamiento político que acepta positivamente que los políticos mientan a los gobernados. Por suerte, actualmente la mentira del político puede ser penalizada por sus votantes.
El juicio sobre si lo que un político dijo es verdad o es mentira queda en manos de los electores. Si los electores consideran que mintió, se tratará de una mentira ilegítima y que, al no ser aceptada por los votantes, puede suponer el final de la vida pública de un político. Aunque los políticos pueden mentir, la ciudadanía tiene la posibilidad de castigarles electoralmente si se siente engañada o defraudada.
Concíabulos, ocultación de información, tergiversación y el secretismo han estado presentes en la vida pública de cualquier sociedad humana organizada en cualquier época. Desde el imperio griego y romano hasta la Edad Media europea, pasando por las primeras dinastías chinas, la ausencia de veracidad ha acompañado a las élites políticas. Para explicar más adecuadamente esto, vamos a hacer un breve recorrido a través del pensamiento político para comprender qué se ha dicho acerca de la mentira a lo largo de la Historia.

El monopolio de la verdad no es de nadie.
Ud. sabe que la política antigua y medieval estuvo dominada por una consideración positiva de la mentira heredada de Platón. El filósofo ateniense sostiene que sólo pueden ser gobernantes aquellos seres humanos que estén inclinados por su naturaleza al desempeño intelectual.
Los gobernantes aptos eran aquellos que consiguieron alcanzar a comprender la idea del bien supremo, así el elitismo intelectual platónico de «La República» estableció una frontera entre los versados y los ignorantes e introduce un paternalismo autoritario que dicta que aquellos que mantienen el monopolio del conocimiento de la verdad deben guiar a la masa.
Ahora bien, la mentira es un instrumento que Platón sólo acepta que sea empleado por los políticos hacia los súbditos, pero se considera un crimen si esa manipulación procede desde los gobernados hacia sus superiores.
En síntesis, los seres humanos de un orden superior están autorizados moralmente, a guiar a los inferiores mediante el empleo de la mentira.
Yo no creo eso.
Elites dicen se debe mentir, por el bien del país. METÁFORA errada. 2028, traerá sorpresas. PRM & FUPU irán a 2davuelta espérelo






