
Revisamos las normativas y las recomendaciones de expertos sobre el consumo de este plato cuando el huevo no está bien cocido
La tortilla de patatas es un plato icónico que genera un gran debate en España. Las preferencias varían: algunos la quieren bien cuajada, otros con huevo líquido, y muchos buscan un punto intermedio.
Sin embargo, más allá de los gustos, existe una preocupación sanitaria importante. El consumo de huevos poco cocinados puede conllevar riesgos como la salmonelosis, una intoxicación alimentaria común, o el botulismo, aunque este último es menos frecuente en huevos.
Cómo se deben cocinar los huevos según la ley
La normativa española, según el Real Decreto 1021/2022, permite usar huevo fresco en establecimientos si el centro alcanza 70°C por 2 segundos, o 63°C por 20 segundos, para consumo inmediato. De no ser así, es obligatorio emplear ovoproductos pasteurizados.
Los peligros aumentan al cocinar en casa, sobre todo con huevos no provenientes de supermercados, que carecen de controles sanitarios. Las gallinas de granjas industriales se vacunan contra la Salmonella, a diferencia de las de autoconsumo.
Qué dicen los expertos en seguridad alimentaria
El tecnólogo Mario Sánchez afirma que la tortilla poco cuajada es «el ambiente perfecto para las bacterias». Beatriz Robles añade que, si se prefiere poco hecha, debe consumirse «al momento». Huevos contaminados no muestran diferencias visibles.
Cuánto tiempo puede conservarse una tortilla de patatas
Además de la forma de cocinarla, la conservación resulta fundamental para evitar riesgos alimentarios. Los especialistas recomiendan no mantener la tortilla de patatas a temperatura ambiente durante periodos prolongados, especialmente durante los meses de verano.
Si no va a consumirse de inmediato, debe guardarse en el frigorífico y mantenerse a una temperatura inferior a los 5 grados. Asimismo, se aconseja consumirla en un plazo máximo de 48 horas para garantizar sus condiciones de seguridad y calidad.
El error más frecuente al guardar una tortilla casera
Uno de los fallos más habituales consiste en dejar la tortilla varias horas fuera del frigorífico tras cocinarla. Aunque aparentemente no presente cambios de olor, color o textura, las bacterias pueden multiplicarse rápidamente cuando los alimentos permanecen en la denominada «zona de peligro», situada entre los 5 y los 65 grados.
Los expertos recomiendan refrigerarla cuanto antes una vez se haya enfriado ligeramente y evitar consumirla si ha permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente.
Qué personas deberían evitar la tortilla poco hecha
El Dr. Miguel Ángel Lurueña subraya que nuestros sentidos no detectan la contaminación. Por seguridad, es mejor consumir la tortilla bien cuajada. Para grupos de riesgo, como embarazadas y niños, una tortilla poco hecha es un alimento prohibido.
Fuente: La Razón







