
El frustrado ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig/Halle sigue ocupando a las autoridades alemanas. Varias pistas llevan a dos presuntos implicados, uno de ellos vinculado al entorno del servicio de inteligencia militar ruso GRU
En relación con el intento de ataque con drones contra un avión ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle han salido a la luz hasta ahora documentos de investigación que no eran públicos, informa el diario ‘Welt’ Estos datos se basan, además de en los propios documentos, en información procedente de ámbitos de seguridad.
En el curso de las investigaciones se habrían identificado las identidades de los dos principales sospechosos, así como detalles de sus viajes hacia y desde Alemania. Las conclusiones reunidas habrían sido decisivas para que el ministro de Asuntos Exteriores Johann Wadephul (CDU) y el ministro del Interior Alexander Dobrindt (CSU) responsabilizaran a Rusia del ataque en una rueda de prensa conjunta hace aproximadamente una semana y media.
En el centro de las investigaciones están el ciudadano ruso Oleg Le. y el ciudadano bielorruso Andrei Ka. Según la evaluación de las autoridades de seguridad alemanas, Le. se habría encargado de organizar la preparación logística, mientras que Ka. es considerado el presunto ejecutor del ataque con drones.
El dron queda inmovilizado junto al avión ucraniano
El incidente se produjo el cuatro de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle. Un dron equipado con explosivos se aproximó a un avión de transporte Antonov ucraniano. El aparato fue detectado y posteriormente neutralizado.
Según las investigaciones, otros dos drones habrían quedado inutilizados o destruidos antes del ataque principal, en los alrededores del aeropuerto los investigadores hallaron restos correspondientes.
Especialmente delicada resulta la posible capacidad explosiva del ataque frustrado. Según los datos de la investigación, estaba previsto utilizar en total alrededor de 1,8 kilogramos de Semtex. El Antonov objetivo del ataque llevaba en ese momento unos 25.000 litros de queroseno.
La carga explosiva no llegó a detonar, ya que, según los indicios actuales, el detonador se desprendió. Una cámara de vigilancia habría registrado cómo el dron quedó inmovilizado justo al lado del avión.
Rastro de ADN: posible vínculo con casos de sabotaje en toda Europa
El caso de Leipzig no se analiza de forma aislada por parte de las autoridades europeas de seguridad, informa ‘Welt’. Los investigadores estudian posibles conexiones con otros casos de sabotaje en los que se habrían empleado drones, explosivos o los llamados ‘agentes desechables’.
Según los investigadores, un patrón recurrente consiste en que se recluta a personas con antecedentes delictivos para encargos concretos, mientras que los auténticos responsables permanecen en la sombra.
Un rastro de ADN desempeña al parecer un papel clave en la búsqueda de los presuntos autores. Los investigadores encontraron restos de un guante en una estructura de antenas que probablemente se utilizaba para controlar un dron.
Los indicios recogidos allí coinciden supuestamente con datos de ADN ya conocidos de Finlandia y Lituania. Eso llevó a que el ciudadano bielorruso Andrei Ka. pasara a centrar la atención de los investigadores.
Ka. ya habría sido fichado en ambos países por delitos comunes, en Finlandia se le vincula, entre otros, con infracciones contra la propiedad.
Las autoridades polacas también habrían mencionado su nombre en relación con un incendio en una tienda de bricolaje en Łódź. El incidente, ocurrido en el verano de 2024, se investiga allí como posible acto de sabotaje.
Los investigadores sospechan una preparación profesional
Las autoridades alemanas consideran al parecer que el ataque no fue espontáneo. Las pistas sobre varios drones, posibles escondites de material y el uso de distintos puntos de lanzamiento apuntan, desde su perspectiva, a una operación preparada.
Diez días después del ataque, los agentes localizaron en Kabelsketal, un municipio de Sajonia-Anhalt cercano al aeropuerto, otro dron y un foco de incendio. Allí, especialistas habrían asegurado unos 50 gramos de Semtex. El Semtex es un explosivo potente y maleable desarrollado, entre otros usos, para voladuras militares e industriales.
También al sur del aeropuerto se inspeccionaron posibles escondites, en las inmediaciones de Schkeuditz los investigadores habrían identificado varios puntos donde, a su juicio, podrían haberse depositado material o explosivos.
La búsqueda avanzó, entre otros elementos, gracias al análisis de un coche de alquiler que supuestamente utilizaron los sospechosos.
El servicio de inteligencia militar ruso, en el punto de mira
Oleg Le. ocupa un lugar destacado. Según la información de los servicios de seguridad alemanes, se le vincula con el servicio de inteligencia militar ruso GRU y habría sido responsable del aspecto logístico de la operación.
Le. habría entrado en Alemania a través de Turquía. Más tarde abandonó el país por el aeropuerto de Berlín Brandeburgo y viajó en un primer momento a Serbia. Según la información disponible, actualmente se encuentra de nuevo en Rusia.
De acuerdo con la evaluación de los investigadores, las autoridades alemanas ya sabían en el momento de su entrada que podía pertenecer al entorno del GRU. Sin embargo, después aparentemente no se le sometió a una vigilancia continuada.
Consecuencias políticas
La disputa tiene ya consecuencias diplomáticas concretas. El Gobierno federal ha reaccionado a las acusaciones y ha puesto en marcha medidas contra Rusia. Entre ellas figuran el cierre del Consulado General ruso en Bonn y de la Casa de Rusia en Berlín. Además, se ha convocado al embajador ruso al Ministerio de Asuntos Exteriores. Se estudian nuevos pasos, entre ellos medidas adicionales a escala europea.
Moscú respondió a su vez con contramedidas, cerró el Consulado General alemán en San Petersburgo y anunció también el cierre de los institutos Goethe en Rusia.
El Gobierno ruso responsabiliza a Berlín de la escalada y sigue rechazando las acusaciones relacionadas con el ataque con drones. Desde la perspectiva de Moscú faltan pruebas suficientes de una implicación directa de instancias estatales rusas.
Para los servicios de seguridad alemanes, la prioridad ahora es reforzar los indicios reunidos hasta la fecha e identificar con claridad a los responsables y a posibles instigadores. Si se confirmara la sospecha de una operación dirigida por organismos rusos, el caso podría tener nuevas consecuencias para la política alemana de seguridad y hacia Rusia.
FUENTE: Euronews





