
El líder populista es investigado por las millonarias donaciones de un inversor en criptomonedas
El populista Nigel Farage ha vuelto a sacudir la política británica con una maniobra de alto riesgo. El líder de Reform UK anunció ayer, por sorpresa, que dimitirá como diputado por Clacton para forzar unas elecciones parciales en las que volverá inmediatamente a presentarse como candidato. La decisión llega en pleno escándalo por los apoyos financieros recibidos de dos de sus aliados más controvertidos y mientras está siendo investigado por el comisionado de estándares del Parlamento.
Farage, que lidera los sondeos nacionales y aspira a convertirse en el próximo primer ministro británico, pretende convertir así las dudas sobre sus finanzas en un juicio político en las urnas. “Que sean los ciudadanos de Clacton quienes juzguen mis actos”, proclamó desde la sede de Reform UK en Westminster. “Serán unas elecciones parciales del pueblo contra el establishment”, añadió. Su mensaje a los votantes fue todavía más directo: “Si yo gano, vosotros ganáis. Porque si yo pierdo, ellos ganan”.Play Video
El origen de la polémica está en una donación de cinco millones de libras que Farage recibió en abril de 2024, antes de entrar en la Cámara de los Comunes, de Christopher Harborne, un inversor británico en criptomonedas afincado en Tailandia y uno de los grandes apoyos financieros de Reform UK. Desde mayo, el líder populista está siendo investigado por el comisionado parlamentario de estándares por no haber declarado ese dinero, aunque insiste en que no infringió ninguna norma.
La presión aumentó el pasado fin de semana, cuando The Sunday Times reveló que Farage también habría recibido apoyo antes de las elecciones generales de 2024 de George Cottrell, uno de sus antiguos aliados más cercanos. Cottrell pasó ocho meses en prisión en Estados Unidos en 2017 tras declararse culpable de fraude electrónico. Según el periódico, habría pagado personal encargado de la seguridad de Farage y de sus contenidos en redes sociales. El líder de Reform también habría utilizado una propiedad cercana al Palacio de Buckingham alquilada por Cottrell.
Farage negó ayer cualquier irregularidad. “No he hecho nada malo. No he infringido la ley de ninguna manera”, afirmó. Sostiene que los cinco millones fueron un regalo personal e incondicional y llegó a comparar la suma con “ganar la lotería”. También defendió que “ganar dinero no es un delito” y cuestionó que se mire con sospecha a los políticos con experiencia empresarial.
Pero su principal argumento fue la seguridad. Farage aseguró que lleva más de dos décadas sometido a una “demonización constante” por parte de la prensa por desafiar el consenso dominante sobre cuestiones como el Brexit o la inmigración. Se definió como “la figura pública más atacada física y verbalmente de los tiempos modernos” y denunció amenazas de muerte diarias.
El líder de Reform sostuvo que necesita recursos extraordinarios para garantizar su protección y la de su familia y expresó públicamente su gratitud hacia Harborne. Según explicó, gracias a ese dinero nunca tendrá que preocuparse de si puede pagar la seguridad que necesitará “durante el resto de su vida”.
Farage aseguró además que la gota que colmó el vaso fue el trato recibido por su hija. Acusó al director de The Times de haber puesto “directamente en peligro” su seguridad al publicar una fotografía de su vivienda y denunció que otros medios intentaron después contactar con ella, señalando expresamente a Sky News. “Nunca he estado más enfadado en mi vida”, afirmó.
La dimisión no detendrá las investigaciones parlamentarias, que podrán continuar aunque Farage vuelva a obtener el escaño. Sin embargo, la elección de Clacton le ofrece un terreno especialmente favorable. La localidad costera del este de Inglaterra, marcada por elevados niveles de privación y un fuerte desencanto con los partidos tradicionales, fue uno de los grandes bastiones del euroescepticismo y del Brexit. Allí consiguió Farage en 2024, después de siete intentos fallidos, entrar por primera vez en Westminster.
Con todo, la apuesta no está exenta de riesgos. Rupert Lowe, antiguo diputado de Reform y actual líder de Restore Britain, anunció inmediatamente que su partido presentará candidato en Clacton. La formación intenta ganar espacio a la derecha de Farage con un discurso todavía más duro sobre inmigración.
“Todo lo que hace gira en torno a una persona: Nigel Farage”, atacó Lowe. “Debería haber declarado esos cinco millones. Él lo sabe. Todos lo sabemos. Y ahora va a utilizar unas elecciones parciales para distraer la atención”.
Farage no estaba obligado a dimitir y una victoria tampoco cerrará los procesos abiertos sobre sus finanzas. Pero el líder de Reform ha decidido trasladar el juicio desde las instituciones parlamentarias hasta las urnas. No busca una absolución técnica, sino política. Y vuelve a recurrir a la fórmula que ha marcado toda su carrera: cuando se siente acorralado, sube la apuesta.
Fuente: La Razón







