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Por Freddy González
En el refranero popular de origen hispánico hay uno que los hispanoparlantes usamos con frecuencia para referirnos a hechos o a individuos ambiciosos, codiciosos e insaciables, que se lanzan en busca de objetivos cuya inversión resulta finalmente mayor que los beneficios de los mismos.
Me refiero al refrán «fue por lana y salió trasquilado», que se utiliza para describir una situación en la que alguien intenta obtener un beneficio o ventaja de un asunto, pero termina sufriendo un perjuicio o pérdida mayor.
En nuestro país también decimos «más vale la sal que el chivo» para referirnos a una inversión mayor que los beneficios.
Esto parece ser lo que le ha pasado a su majestad Donald III y su socio el sionista Benjamín Netanyahu, en su aventura de una conquista rápida de la República Islámica de Irán, con las operaciones conjuntas denominadas «Furia Épica» y «Rugido del León», iniciadas el pasado 28 de febrero; con un ataque artero y premeditado que dejó como resultado inmediato el asesinato del líder del pueblo iraní el Ayatollah Alí Jamenei, su esposa, algunos de sus hijos, nietos y parte de Estado Mayor de la Guardia Republicana. Así como 168 niñas que recibían el pan de la enseñanza en la escuela Shajareh Tayyebeh en Minab, ubicada en el sur de Irán, en la provincia de Hormozgán.
Irán es el antiguo imperio persa, que existió V siglos antes de nuestra era, un país que en la actualidad tiene más de 90 millones de habitantes; con una superficie de 1,648,195 kilómetros cuadrados y una historia milenaria que sólo el Gran Alejandro Magno, logró conquistar.
Los planes de la administración Trump, construidos sobre la narrativa equivocada de Netanyahu de una victoria rápida y un imaginario levantamiento popular del pueblo iraní tras el asesinato del líder supremo, que desestimó las opiniones de sus asesores, quienes le dijeron que la predicción de Netanyahu era absurda, ha terminado todo un rotundo fracaso.
Los cálculos fallidos de una victoria en dos semanas fueron simples, y se han desvanecidos con el transcurrir de 16 semanas. La supuesta derrota rápida de la Guardia Republicana no ha sido, ni será posible; con un pueblo dispuesto al sacrificio extremo en aras de defender su dignidad e historia, ante una agresión artera e injustificable.
La bravuconada del señor Trump, de borrar de la faz de la tierra al pueblo iraní sólo sirvió para unificarlo frente a un enemigo común que amenaza su existencia, convirtiendo su unidad en una roca más sólida que el mármol donde se estallarían las fuerzas que intenten su destrucción.
Trump declaró tras la agresión a Irán que era el comienzo de grandes operativos militares contra ese país; argumentando que tanto EEUU como Israel debían defenderse de «amenazas inminentes» y llamó al pueblo iraní a «tomar el control de su gobierno».
Mientras nada de eso ha sucedido, la cifra de víctimas civiles en territorio iraní según reportes oficiales de la Organización de Medicina Legal de Irán y ONGS internacionales, como Human Rights, Activists News Agency (HRANA), se acercan a las 4,000 personas muertas.
Los gastos de guerras de los EEUU, según el Departamento de Estado; rondan los 50,000 mil millones de dólares y que, como informa el Subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, se necesitan unos 80,000 millones más.
También, el Estado sionista de Israel ha tenido que gastar desde que inició su llamada operación «Rugido del León» unos 11,500 millones de dólares, dinero que ha salido de los bolsillos de sus contribuyentes.
La aventurera acción Trump-Netanyahu lo dejó sin aliados, tanto en Europa, en Oriente Medio, como en Asia, que se oponían a la guerra; así como una significativa franja de la sociedad estadounidense contraria a la política guerrerista de su majestad Donald III.
La realidad es que, la victoria relámpago del dúo diabólico Trump-Netanyahu sobre la República islámica de Irán después de 4 meses; resultó un cálculo equivocado producto de su insaciable política expansionista y su mentalidad guerrerista, por lo que hoy no le queda otro camino que negociar sin ningún tipo de imposición en su condición de derrotado, como bien señaló el prestigioso diario estadounidense The New York Times: «El presidente Trump perdió esta guerra».
Los 14 puntos contemplados en el acuerdo para poner fin a un conflicto provocado por la insensatez, la megalomanía y la irracionalidad de Trump, son un triunfo político y moral del pueblo, el régimen iraní y los pueblos del mundo amantes de la paz y las relaciones de igualdad entre las naciones.
Puntos del acuerdo EEUU-IRAN:
- Cese inmediato y permanente de las hostilidades.
- Respeto mutuo a la soberanía de la integridad territorial.
- Negociar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días.
- Estados Unidos levantará el bloqueo naval y facilitará la normalización del tráfico marítimo.
- Irán garantizará la reapertura segura de las rutas marítimas.
- Plan internacional de reconstrucción y desarrollo económico para Irán por un valor 300,000 millones de dólares.
- Levantamiento progresivo de las sanciones impuesta a Irán.
- Compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares. (Esto se acordó en el gobierno de Barack Obama y Trump lo desconoció en su primer gobierno).
- Mantenimiento del estatus quo mientras se negocia el acuerdo final.
- Autorización para exportación del petróleo iraní.
- Liberación gradual de los fondos y activos iraníes congelados en el extranjero.
- Creación de un mecanismo de supervisión para la verificación del compromiso del acuerdo.
- Inicio de negociaciones formales para un acuerdo definitivo.
- Ratificación final mediante una resolución vinculante del consejo de Seguridad de la ONU.
- Todos esos puntos pudieron ser temas de una conversación bilateral si la razón y la sensatez hubieran primado.
Porque como bien señala The New York Times:
«El acuerdo preliminar que podría poner fin a la guerra del presidente Donald Trump contra Irán, que se ha prolongado por cuatro meses, es bienvenido, pero conlleva realidades difíciles. Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley
Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años».
Dicha esta verdad tan cruda de uno de los más influyentes e importantes medio de comunicación estadounidense, se puede concluir en que en Irán: «Trump fue por lana y salió trasquilado”.
Ojalá que esa traumática situación, le sirva de experiencia, antes de embarcarse en otra aventura; como sería una incursión armada contra el pueblo y el gobierno cubano.






