
«El MPD rechaza las narrativas racistas y xenófobas que presentan al pueblo haitiano como responsable colectivo de su propia desgracia, atribuyéndole supuestas características culturales, religiosas o morales»
Llamado a promover la unidad de los pueblos haitiano y dominicano frente a la manipulación geopolítica
Santo Domingo, República Dominicana. El Movimiento Popular Dominicano (MPD) advierte que la prolongada crisis haitiana contiene ingredientes altamente peligrosos que podrían estar creando las condiciones políticas y militares para una nueva intervención extranjera, directa o indirecta, bajo el predominio de Estados Unidos y al amparo de su nueva orientación estratégica, expresada en iniciativas como el denominado Escudo de las Américas.
Para el MPD, la crisis de Haití no es un fenómeno aislado ni puede explicarse exclusivamente por la violencia de las bandas armadas, la debilidad institucional o las contradicciones internas de su sociedad. Es el resultado de un prolongado proceso de explotación, subordinación política, intervenciones extranjeras y disputas por el control de los recursos y las decisiones fundamentales de ese país.
“El reciente secuestro de cuatro militares salvadoreños, atribuido a bandas armadas haitianas, y la anunciada operación para rescatarlos constituyen acontecimientos que deben examinarse con especial atención. Sin desconocer la gravedad de estos hechos ni la necesidad de proteger la vida de las personas involucradas, advertimos sobre el peligro de que sean utilizados para justificar una escalada militar, ampliar la presencia extranjera o imponer nuevas formas de tutela sobre Haití”, sostiene el MPD, en una declaración firmada por su Comisión Política.
Indica que, la historia demuestra que las potencias no siempre intervienen mediante una declaración formal de guerra. En ocasiones, las crisis internas, los episodios de violencia y el deterioro de la seguridad se convierten en argumentos para legitimar operaciones que responden a objetivos políticos, económicos y estratégicos más amplios.
¿A quién beneficia la prolongación de la crisis haitiana?
El MPD considera que las oligarquías haitianas, los sectores económicos y políticos que se benefician del desorden y los intereses extranjeros que disputan influencia sobre el país tienen responsabilidades que deben investigarse y establecerse con rigor. No se puede atribuir toda la tragedia haitiana a un solo actor ni exonerar a quienes han contribuido históricamente a debilitar sus instituciones.
Cabe preguntar: ¿por qué, después de tantos años de misiones internacionales, acuerdos diplomáticos y programas de cooperación, los organismos internacionales y los gobiernos involucrados no han logrado desarticular las estructuras armadas ni restablecer condiciones duraderas de seguridad?
“Haití se encuentra atrapado en una profunda crisis de autoridad estatal, con territorios bajo el control de grupos armados y con instituciones incapaces de garantizar plenamente la seguridad y los derechos fundamentales de la población. Esta situación no puede separarse de la actuación de las élites locales, de las redes de tráfico de armas y municiones y de los intereses externos que han intervenido en su desarrollo político”, subrayó el partido de izquierda.
Además, precisa que, la destrucción y posterior debilitamiento de las instituciones estatales, incluido el aparato militar, forman parte de una historia compleja que comprende la ocupación estadounidense de 1915 a 1934, las dictaduras, las intervenciones extranjeras y las profundas contradicciones políticas internas. La destitución y salida del país del presidente Jean-Bertrand Aristide en 2004 constituyeron otro episodio de una prolongada crisis de soberanía y legitimidad institucional.
Contra el racismo, la manipulación cultural y los prejuicios religiosos
El MPD rechaza las narrativas racistas y xenófobas que presentan al pueblo haitiano como responsable colectivo de su propia desgracia, atribuyéndole supuestas características culturales, religiosas o morales. Las referencias despectivas a sus creencias, incluidas las vinculadas al vudú, no explican la crisis: alimentan los prejuicios, fomentan la discriminación y desvían la atención de sus causas históricas, económicas y políticas.
“Haití fue protagonista de una revolución que derrotó la esclavitud colonial y dio origen, en 1804, a la primera república negra independiente del mundo. Ese legado de resistencia no puede ser borrado por la propaganda ni por las condiciones de miseria y violencia que hoy padece su población”, refiere el MPD.
Asimismo, planteó que, tampoco debemos aceptar la idea de que Haití carece de recursos y posibilidades de desarrollo. “Su potencial agrícola, minero y energético, junto con sus recursos humanos y su posición geográfica, despierta intereses económicos que merecen escrutinio público”.
Pondera que, las denuncias sobre la explotación de sus recursos, las concesiones mineras y la participación de actores nacionales y extranjeros deben sustentarse en investigaciones transparentes, no en rumores ni afirmaciones sin verificar.
Las responsabilidades en la isla y el peligro de la manipulación geopolítica
El MPD llama la atención sobre la posible conexión entre el secuestro de los militares salvadoreños, las denuncias internacionales acerca del tráfico de municiones con destino a bandas haitianas y las decisiones políticas y militares que se adoptan en torno a la crisis.
“Estos acontecimientos deben investigarse de manera independiente para establecer responsabilidades, identificar las redes de suministro de armas y esclarecer si existen intereses que buscan prolongar la inestabilidad”, resalta el MPD.
En ese contexto, -sugiere- que también corresponde examinar críticamente la política del Gobierno dominicano encabezado por Luis Abinader y determinar si sus decisiones contribuyen a una solución soberana y pacífica o si terminan subordinándose a estrategias geopolíticas ajenas a los intereses de los pueblos de la isla.
El Movimiento Popular Dominicano llamó a no “dejarnos arrastrar por la propaganda de los nacionalismos excluyentes, tanto en Haití como en República Dominicana. Quienes explotan políticamente las diferencias históricas, culturales, lingüísticas y religiosas entre ambos pueblos, contribuyen a crear un clima de confrontación que favorece a los sectores interesados en perpetuar la división”.
Por la unidad de los pueblos y una solución soberana
El MPD sostiene que la salida de la crisis haitiana no puede descansar en la ocupación permanente, la imposición militar ni la subordinación de su soberanía. Entiende que, se requiere una solución política que permita reconstruir las instituciones, desarticular las bandas armadas, eliminar el tráfico de armas, combatir la corrupción y garantizar condiciones dignas de vida para la población.
“Las fuerzas progresistas, populares y de izquierda de ambos países tenemos la responsabilidad de promover la solidaridad, combatir el racismo y explicar las verdaderas raíces de esta tragedia. La cooperación dominico-haitiana debe sustentarse en el respeto mutuo, la igualdad soberana y la defensa de los intereses populares”, afirma.
Destaca la organización que, la paz que necesitan nuestros pueblos no será resultado de las ambiciones de Donald Trump, de los proyectos autoritarios de Nayib Bukele ni de los intereses de las élites corruptas de la isla, será fruto de la organización, la conciencia política y la movilización de quienes aspiran a una transformación democrática y social.
“La crisis haitiana no debe convertirse en la puerta de entrada a una nueva intervención imperialista. La unidad, la solidaridad y la conciencia de los pueblos haitiano y dominicano constituyen una condición fundamental para conquistar una paz duradera y defender la soberanía de la isla”, concluye el MPD.
Comisión Política del Comité Central.
Santo Domingo, República Dominicana.
Enviado por Héctor Miolán






