
Seguimos el testimonio de un vecino libanés que continua viviendo a la intemperie pese a los avances de alto el fuego entre representantes de Israel y Líbano
«¿Qué alto el fuego?» es la pregunta que se hacen los libaneses tras las últimas negociaciones entre Tel Aviv y Beirut de prolongar la «tregua» durante 45 días más. Con la mediación de Washington, ambos países han decidido extender el diplomático acuerdo que lleva en vigor desde el pasado 16 de abril, aunque sin llegar a verse reflejado en la vida de los libaneses.
Las cifras esclarecen la realidad que viven ciudadanos como Ayat (nombre ficticio). Mientras el número de desplazados en albergues oficiales roza los 130.000, este vecino ha explicado que trataron de regresar al sur del país tras el cese de las hostilidades, pero su casa está destruida y no vieron sentido a quedarse en la calle «bajo los bombardeos».
Cada vez son más las familias que han visto dar un vuelco sus vidas. Ayat ha explicado que tanto su zona como otros puntos de concentración de familias se han llenado con el paso de las semanas. «Al comienzo del alto el fuego había menos, pero cuando volvieron las amenazas y los bombardeos, especialmente después del ataque en Haret Hreik y los ataques en el sur, la gente regresó en masa. Hay desplazados por todas partes», ha detallado otra vecina.
Desde el pasado 2 de marzo, el número de víctimas supera ya los 2.860 muertos y 8.730 heridos, según el Ministerio de Sanidad libanés.
Así es el día a día de los desplazados
A la intemperie, Ayat se ha establecido con su familia en una esquina de un descampado cercano a la costa. Desde ahí, esperan a que el último soldado israelí haya abandonado territorio libanés.
Aun así, señala que la vida a la intemperie no es fácil. «La verdad es que tiramos mucha comida. Hay insectos, suciedad y gérmenes, hasta da miedo tocar la comida después de cocinarla por temor a que haya caído algo sobre ella», ha añadido.
La infancia entre los horrores de la guerra
Durante el conflicto, la hija pequeña de Ayat sufrió una crisis nerviosa y estuvo varios días sin hablar, después de que un bombardeo sacudiera el edificio de su tío en Beirut, donde habían acudido para resguardarse de la lluvia.
«Se pasa todo el día así, con ansiedad. Desde el bombardeo empezó a temblar de esta manera, si ve un avión de guerra pasar por aquí entra en pánico y se altera totalmente», ha detallado su madre.
Aunque las conversaciones entre los representantes de ambos países marcan una nueva fecha en el calendario para los próximos 2 y 3 de junio, el pacto no trasciende las palabras y los libaneses siguen sin ver sus resultados. El objetivo principal de la tregua es hacerla permanente y efectiva. Para ello, Beirut exige la retirada de las tropas israelíes de su territorio, mientras que Israel reclama el desarme de Hezbolá.
Fuente: 3N





